México tendrá la mayor planta solar de América Latina con inversión china
México tendrá la mayor planta solar de América Latina

La era del combustible fósil vive su ocaso irremediable, por mucho que el presidente Donald Trump se aferre a la quema de carbón y se niegue a invertir en energía verde, dejando a Estados Unidos rezagado y como la oveja negra en el combate de la humanidad contra el cambio climático. El informe Global Electricity Review 2026 del 21 de abril reveló que el mundo generó en el primer trimestre de 2026 más electricidad gracias a las energías renovables —solar, eólica e hidroeléctrica— que la generada en centrales eléctricas de carbón, el principal responsable del calentamiento global por la emisión de dióxido de carbono (CO2).

En los tres primeros meses del año, las energías renovables generaron 10,730 TWh (teravatios hora), un 33.8% de la demanda mundial, frente a los 10,476 TWh del carbón (33.0%). Aunque la electricidad generada a partir del carbón solo cayó en 63 TWh (-0,6%), fue superada por el conjunto de las energías verdes, marcando un hito histórico y un punto de inflexión en la transición de la era fósil a la era de la energía renovable y no contaminante.

9.7 mil millones de toneladas de CO2 menos

Los 10,730 TWh de electricidad generada principalmente en centrales solares y eólicas equivalen a 9.7 mil millones de toneladas de CO2 menos en el aire. Para hacernos una idea de las toneladas de dióxido de carbono venenoso que el mundo no arrojó al aire que respiramos, equivale a las emisiones de gases de efecto invernadero quemadas por India y China en un año, que con una población de alrededor de 2,887 millones de habitantes en 2026 suman un tercio de la población mundial.

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La buena noticia, además, es que nada indica que se trate de un hecho anecdótico, sino de una tendencia imparable. “La cuota de carbón ha caído de forma constante en la última década, del 39% en 2015 al 33% en 2025. En cambio, las renovables aumentaron del 23% al 34% en el mismo periodo y se espera que sigan creciendo rápidamente en los próximos años”, declaró Nicolas Fulghum, uno de los responsables del informe Global Electricity Review 2026.

Próximo hito: más coches eléctricos que de combustión

El informe señala que la tendencia es que estamos entrando en un círculo virtuoso, ya que, al bajar los costos de las baterías eléctricas, se incentiva la compra de vehículos eléctricos, lo que incentiva la compra de coches, transporte de carga y transporte público eléctricos.

En el primer trimestre de 2026, la venta global de vehículos de gasolina, diésel o gasoil fue negativa (-2.8%); aunque no parezca mucho en comparación con otras caídas —crisis de 2008 (-28%) y pandemia de Covid-19 (-20%)—, lo que supone otro hito es que, por primera vez, la actual caída de vehículos que se mueven con combustible se debe a la competencia de los vehículos eléctricos, cuyas ventas se dispararon un 20%.

En el primer trimestre se vendieron en el mundo 16.5 millones de vehículos contaminantes, frente a los 3.1 millones de eléctricos. Aunque la cuota de los primeros sigue siendo muy alta sobre los segundos —80% frente a 20%—, la tendencia es irreversible. Según los expertos, en un escenario conservador, los coches eléctricos serán el 30% en 2030; mientras que, en un escenario acelerado (con políticas verdes e incentivos), la cuota de mercado podría escalar a un 40% dentro de cuatro años.

A medida que se abaraten las baterías y se acelere la expansión geográfica de los centros de recarga, el punto de inflexión —cuando la cuota de coches eléctricos supere el 50%— se espera que ocurra en 2035. Algunos países, no obstante, han superado con creces esa meta y van muy avanzados en la descarbonización, necesaria para que el planeta no cruce el punto de no retorno climático y se precipite a una amenaza para la vida.

Noruega, a la cabeza: ¿dónde se ubica México?

Los países nórdicos son, de lejos, los alumnos más adelantados.

En Noruega, más del 80% de las ventas de autos nuevos fueron eléctricos desde 2023. Este liderazgo lo consiguió gracias a subsidios, exenciones fiscales y una red de carga muy amplia.

Le sigue Islandia, que logró el 60% de cuota de mercado en 2025, gracias a los beneficios fiscales y a que es de los pocos países que generan el 100% de su electricidad con renovables. Por su parte, Suecia superó el umbral del 54% de ventas de eléctricos también en 2025.

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En el caso de México, se encuentra en una fase muy temprana en la transición, con más del 90% del mercado copado por vehículos contaminantes.

En el primer trimestre de este año batió un récord en ventas de coches de combustión —381,632 unidades—, lo que supone un 3.7% más respecto al mismo periodo de 2025. No obstante, el crecimiento en las ventas de eléctricos marcó otro récord, con una subida del 110% y 25,003 unidades vendidas, gracias a la fuerte expansión de puntos de carga de baterías.

En el acumulado histórico ya circulan por las calles y carreteras de la república más de 235,000 eléctricos; pero los expertos apremian al gobierno a un compromiso más fuerte en la transición energética para que en cuatro años la cuota de eléctricos pase del raquítico 3.7% al 39%; de lo contrario, la proyección es que se estanque en un 19%.

La patética paradoja de Trump

Paradójicamente, si hay un dirigente poderoso que está acelerando el fin de la era del combustible fósil, es su principal defensor: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El magnate republicano es de los pocos líderes que niega la evidencia científica del cambio climático producto de la quema masiva de combustibles fósiles desde la revolución industrial, pese a que lleva años demostrándose con datos la peligrosa subida de la temperatura del planeta y sus consecuencias catastróficas que ha sufrido su país: sequías anormalmente pertinaces que generan hambrunas nunca vistas, desaparición de bosques por megaincendios, subida del nivel del mar, desaparición de glaciares y barreras de coral, inundaciones bíblicas o huracanes cada vez más frecuentes y potentes.

Tal como prometió en campaña, Trump está subvencionando la industria del carbón, pese a ser deficitaria, y ordenó al Pentágono que compre energía solo proveniente de centrales que usen combustibles fósiles.

Sin embargo, Trump decidió declarar la guerra a Irán (rompiendo su promesa de campaña de no arrastrar al país a un conflicto bélico si no hay agresión previa a EU). Detrás de la excusa de bombardeos masivos para impedir que Teherán se haga con la bomba nuclear, la ambición del magnate negacionista del cambio climático no es un cambio de régimen para que se acabe el terror de los ayatolás y se instaure la democracia, sino domesticar al existente y hacerlo sumiso para explotar su petróleo (de igual manera que logró con el régimen chavista en Venezuela). Pero el tiro le salió por la culata.

En vez de lograr controlar el petróleo de Irán, Trump ha conseguido que la Guardia Revolucionaria haya cerrado el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo que consume el mundo, disparando el precio del barril y del combustible.

A su vez, esta nueva crisis energética está terminando de convencer al mundo de que la apuesta más limpia, menos arriesgada y por tanto menos volátil en los precios es invertir en energía verde, cuya fuente es inagotable y ajena a las guerras. México no iba a ser menos.

México entra en ligas mayores

La presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro desde el primer día que México iba a ponerse las pilas y poner en marcha un ambicioso plan para acelerar la transición energética para ajustarse a los Acuerdos de París (luego de la involución durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y su proyecto estrella: la refinería Dos Bocas).

De entre los proyectos, dos destacan por su importancia, no solo a nivel nacional, sino internacional.

El primero tiene una fuerte carga simbólica porque confirma el fin de la era del combustible fósil.

Se trata de las plantas de carbón de Coahuila —Carbón II y Río Escondido—, que serán reconvertidas en centrales solares, con obras que comenzaron en febrero de 2026 y se extenderán hasta 2028. En conjunto aportarán unos 556 MW fotovoltaicos con baterías de almacenaje de hasta 3 horas, impulsando como nunca antes la descarbonización de México.

El segundo es la Central Fotovoltaica Puerto Peñasco, en Sonora, cuyas dos primeras fases ya están en funcionamiento, y cuando concluyan la III y IV fases, a finales de 2027, generará 1,000 MW (megavatios), convirtiéndose en la mayor planta solar de América Latina y la quinta del mundo.

Pero hay otro elemento que muestra cómo EU se está durmiendo en los laureles y comete un enorme error geoestratégico: el país que más está invirtiendo en energía renovable en América Latina es China, con más de 10 mil millones de dólares en la última década y 1.8 GV (gigavatios) en operación o en construcción, como es el caso de Puerto Peñasco.

Además de invertir el doble que EU, está llenando Cuba de paneles y centrales solares para neutralizar en lo posible el embargo petrolero de Trump; todo un gol de Pekín y su apuesta por la cooperación multilateral y responsable con el medio ambiente, frente a la política agresiva, aislacionista y negacionista de Washington.