Confusión en la frontera: Versiones contradictorias sobre el cierre aéreo en El Paso
El repentino cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, durante la noche del martes, ha generado un intenso debate entre versiones oficiales y revelaciones de medios estadounidenses sobre sus verdaderas causas. Mientras autoridades del gobierno estadounidense insisten en que respondió a una amenaza de drones de cárteles mexicanos, fuentes internas citadas por CBS y The New York Times apuntan a pruebas militares con tecnología láser antidrones como el verdadero motivo.
Pruebas militares con láser de alta energía
Según las investigaciones periodísticas, el Pentágono había estado planificando extensamente el uso de tecnología militar cerca de Fort Bliss, base contigua al Aeropuerto Internacional de El Paso. Dos fuentes identificaron específicamente la tecnología como un láser de alta energía destinado a practicar el derribo de aeronaves no tripuladas.
"Se programaron reuniones para tratar los impactos en la seguridad, pero los funcionarios del Pentágono querían probar la tecnología antes", explicaron las fuentes a CBS, alegando que se habían cumplido los requisitos del Código 130i de Estados Unidos que rigen la protección de instalaciones críticas contra drones.
Decisión unilateral de la FAA
Lo más sorprendente de este incidente fue la forma en que se tomó la decisión de cerrar el espacio aéreo. El director de la Administración Federal de Aviación (FAA), Bryan Bedford, decidió el martes por la noche cerrar el espacio aéreo sin alertar a la Casa Blanca, al Pentágono ni a los funcionarios de Seguridad Nacional, según confirmaron múltiples fuentes a los medios estadounidenses.
Esta falta de comunicación ha generado fuertes críticas entre funcionarios locales y legisladores. Renard Johnson, alcalde de El Paso, expresó su frustración en una rueda de prensa: "Nuestra comunidad estaba asustada, porque alguien decidió cerrar nuestro espacio aéreo. Eso es algo que no se puede hacer".
Versiones oficiales contradictorias
Mientras las revelaciones periodísticas apuntan a pruebas militares, las versiones oficiales mantienen una narrativa diferente. El secretario de Transporte, Sean Duffy, junto con funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono, afirmaron que el cierre respondió específicamente a "una incursión de drones de un cártel", señalando que la amenaza fue "neutralizada" sin proporcionar detalles adicionales.
Esta discrepancia se hizo evidente durante la comparecencia de la fiscal general Pam Bondi en el Congreso, donde tras mencionar que el ejército estaba "derribando drones de cárteles", la congresista Jasmine Crockett aclaró: "El espacio aéreo de El Paso se reabrió después de que la FAA revocara rápidamente la restricción de vuelos de 10 días. Esto se publicó y se afirma que se debió a un impasse con el Departamento de Defensa sobre el uso de aeronaves militares no tripuladas, y no a los drones de los cárteles mexicanos".
Repercusiones políticas y de seguridad
El incidente ha desatado una serie de consecuencias:
- Legisladores demócratas exigen explicaciones detalladas sobre lo ocurrido y los verdaderos motivos del cierre.
- Se evidencia una grave falta de coordinación entre agencias federales en materia de seguridad fronteriza.
- Surgen dudas sobre la transparencia en la comunicación de incidentes de seguridad nacional.
- La comunidad fronteriza ha expresado preocupación por medidas drásticas tomadas sin consulta local.
Este episodio subraya la complejidad de la seguridad en la frontera México-Estados Unidos y plantea serias preguntas sobre los protocolos de comunicación entre agencias federales estadounidenses en situaciones que afectan directamente a comunidades fronterizas y las relaciones bilaterales.