Colapso en demolición de San Antonio Abad pudo prevenirse con tecnología avanzada
Un edificio en proceso de demolición colapsó de manera trágica en la Calzada San Antonio Abad, esquina con Lorenzo Boturini y Alfredo Chavero, en la colonia Tránsito de la alcaldía Cuauhtémoc. El siniestro, ocurrido a un costado del metro San Antonio Abad, dejó un saldo de tres trabajadores fallecidos y uno más lesionado, en un suceso que, según expertos, pudo haberse evitado.
Señales imperceptibles que anticipan el desastre
De acuerdo con Jocelyn Vargas, CEO de SeismicAI y especialista en Geociencias, existen señales físicas precursoras de un colapso que, aunque son imperceptibles para el ojo humano, pueden detectarse mediante tecnología moderna. "Las variaciones milimétricas en la inclinación, cambios en la frecuencia de vibración o microdeformaciones en columnas y vigas suelen ser los precursores de una falla estructural", explicó la experta.
Vargas destacó que, incluso en inmuebles con daños previos como el afectado por el sismo de 2017, estos indicadores pueden monitorearse. "En un proceso de demolición, que por definición debe ser controlado, el monitoreo en tiempo real permite identificar cuándo una sección del edificio ha alcanzado un punto crítico de inestabilidad", afirmó.
Tecnología que salva vidas en obras de riesgo
La plataforma de monitoreo sísmico que dirige Vargas utiliza inteligencia artificial y sensores estratégicamente instalados en estructuras y terrenos circundantes. Estos dispositivos miden movimientos en tres direcciones:
- Norte-sur
- Este-oesteVertical
Los datos se transmiten continuamente a plataformas de análisis que, mediante algoritmos de IA, emiten alertas inmediatas ante cualquier comportamiento anómalo. "Esto otorgaría el tiempo necesario para evacuar al personal antes de que ocurra el desplome", subrayó la especialista.
Cifras que respaldan la prevención tecnológica
Según estadísticas de la American Society of Civil Engineers, la implementación de estos sistemas de monitoreo avanzado puede reducir hasta en un 60% el riesgo de fallas graves en estructuras. Además, eleva la certeza sobre la estabilidad estructural hasta alcanzar un 99% de confiabilidad.
Respecto a la empresa encargada de la obra, DEMEC, Vargas consideró que, a pesar de su trayectoria en el ramo de demoliciones, "el accidente evidencia posibles deficiencias en el control preventivo del proceso". La experta enfatizó que aún falta conocer los resultados de las investigaciones técnicas sobre las causas específicas del colapso.
Este trágico incidente en el corazón de la Ciudad de México pone sobre la mesa la urgente necesidad de implementar protocolos de seguridad más rigurosos y tecnologías de monitoreo estructural en todas las obras de demolición y construcción, especialmente en zonas de alta densidad poblacional y con antecedentes sísmicos.
