Un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution revela que el 36% de los hábitats terrestres actuales podría perder su biodiversidad para 2085 debido al efecto acumulado de fenómenos climáticos extremos, como olas de calor, incendios e inundaciones, si el calentamiento global continúa aumentando durante la segunda mitad del siglo.
Enfoque innovador en eventos extremos acumulados
La investigación, liderada por el Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) en Alemania y realizada por un equipo internacional de 18 científicos, se distingue por modelizar no solo el aumento de temperatura, sino también la acumulación de eventos extremos, que suelen encadenarse: olas de calor provocan incendios y sequías, seguidas de inundaciones.
Los modelos complejos utilizados incluyen proyecciones de olas de calor, incendios y zonas inundadas según distintos escenarios de emisiones. Los autores observaron que, manteniendo los niveles actuales de calentamiento para 2050, el 74% de los animales terrestres estará expuesto a olas de calor, el 16% a incendios forestales, el 8% a sequías y el 3% a crecidas fluviales.
Áreas clave en riesgo
Esto afecta especialmente a regiones ricas en biodiversidad como la cuenca del Amazonas, África y el sudeste asiático. Si no se mitiga el cambio climático, el 36% de la biodiversidad de los hábitats terrestres habrá perecido hacia 2085.
Una devastación evitable
Sin embargo, los modelos indican que si se reducen rápidamente las emisiones hasta alcanzar el cero neto hacia mediados de siglo, estos impactos podrían prevenirse en gran medida. En un escenario donde el calentamiento comenzara a revertirse en la segunda mitad del siglo, solo el 9% de los hábitats sufriría eventos extremos acumulados para 2085.
Stefanie Heinicke, investigadora del PIK y coautora del estudio, señala: “A la hora de planificar la conservación de la biodiversidad en base a los impactos climáticos es fundamental tener en cuenta que no asistiremos solo a un cambio gradual de temperatura, sino a eventos severos combinados”.
La experiencia de años pasados ya ha demostrado el efecto devastador de la acumulación de eventos extremos. Por ejemplo, en Australia, tras los graves incendios de 2019-2020, una sequía severa provocó una disminución del 27% al 40% en especies vegetales y animales en las zonas afectadas.
Heinicke concluye: “Todavía podemos evitar llegar a este extremo reduciendo las emisiones lo más rápido posible a partir de hoy”.



