Día de la Tierra: el reto de proteger la biodiversidad ante el boom del mezcal en Oaxaca
Día de la Tierra: proteger biodiversidad ante boom del mezcal

En el corazón de Oaxaca, los bosques tropicales secos y de pino son ecosistemas vivos que transforman su apariencia como estrategia para adaptarse a los cambios estacionales y mantener su riqueza biológica. Durante la temporada seca pierden sus hojas y generan nuevas en la lluviosa. Sin embargo, la pérdida de este sistema se ha acelerado por causas como el cambio de uso del suelo para asentamientos humanos, actividades agropecuarias e industria, con evidente pérdida de biodiversidad, especialmente de especies de agave silvestre, materia prima del mezcal ancestral.

El mezcal en la cultura oaxaqueña

Helena Iturribarría Rojas, coordinadora de la asociación civil Tierra de Agaves, Naturaleza y Cultura, explica que el mezcal es parte de la cultura oaxaqueña: "Desde un bautizo, un funeral, una boda y cuando se va a iniciar la siembra, en una petición a la madre tierra se tira un poco de mezcal formando una cruz". La demanda global de mezcal creció rápidamente en la última década, lo que implicó una expansión acelerada del cultivo de agave espadín, acompañada de uso no sostenible de la tierra y monocultivos.

Impactos ambientales del boom mezcalero

Iturribarría señala que la industria ha generado empleo y recursos, pero creció de manera desordenada, provocando deforestación de selvas secas, contaminación de agua y suelo, y uso indiscriminado de leña. Las zonas más afectadas son las laderas y riberas de los Valles Centrales y la Sierra de Yautepec. Un estudio de la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca indica que 34 mil 953 hectáreas de bosques tropicales secos y de pino encino han desaparecido en casi tres décadas para dar paso al cultivo comercial de agave espadín, una superficie equivalente al tamaño del estado de Querétaro.

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Iniciativas civiles por un mezcal sostenible

La asociación Tierra de Agaves, Naturaleza y Cultura, conformada por especialistas en medio ambiente y agricultura y respaldada por Pronatura Sur A.C., trabaja desde junio de 2024 en 59 municipios con pequeños productores de vocación mezcalera en Valles Centrales y Sierra Sur. Busca mitigar los impactos ambientales del monocultivo de maguey espadín, especialmente en bosques tropicales secos. Una de sus acciones clave es fomentar la organización comunitaria a través de figuras legales como Sociedades de Producción Rural o marcas colectivas.

Guardianas del Mezcal

Un ejemplo es Guardianas del Mezcal, integrado por nueve productoras que comparten una misma marca, especificando en cada botella el tipo de agave, el lugar y el método de elaboración. Gladys Sánchez Garnica, maestra mezcalera e integrante de Guardianas, en Santa María Zoquitlán, señala que desde 2018 la colectiva está comprometida con elaborar mezcal artesanal de alta calidad respetando los recursos naturales, "a la vez de visibilizar y fortalecer el rol de la mujer en la cadena de valor del mezcal". Añade que "hemos hecho mucha talacha con esto del ambiente porque hay mucho maguey en el mercado, pero nosotros cultivamos maguey artesanal tradicional. Aunque es poca la producción, ha sido muy cuidadosa con el medio ambiente, desde el uso de la leña hasta el producto final".

Cerro Guinás y el manejo comunitario

En San Luis Amatlán, comunidad de la Sierra Sur, Ernesto Martínez Sánchez produce mezcal Cerro Guinás, del colectivo Tierra de Combates, elaborado con maguey sujeto a manejo comunitario en el Área Destinada Voluntariamente a la Conservación. La localidad cuenta con un área protegida para su restauración, contribuyendo al objetivo de incorporar 76 mil hectáreas bajo gestión mejorada en Oaxaca. Allí, los integrantes de la comunidad cuidan la tierra: siembran especies nativas de maguey, árboles y plantas, construyen barreras de piedra en laderas para captar agua de lluvia y reducir la erosión, e instalan perchas de madera para alentar el retorno de aves y la dispersión de semillas. Martínez comenta: "Estamos tratando de ayudarle un poco al medio ambiente, a la tierra, que nos da el producto".

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Una nueva generación de maestros mezcaleros

Así, poco a poco surge en Oaxaca una nueva generación de maestros y maestras mezcaleros que se esfuerzan por un mezcal sostenible, donde la diversidad de cultivos y el manejo integral del territorio garanticen el cuidado de la naturaleza. La producción de mezcal pasó de un millón de litros hace 20 años a 14 millones de litros en la actualidad. El cultivo intensivo de agave contribuye a la pérdida de biodiversidad, reducción de hábitats para la fauna y muerte de polinizadores. Además, las plantaciones en pendiente provocan erosión, escurrimiento de agua e incremento de temperatura local. "Después de siete años de tener agave, el suelo prácticamente se pierde, se erosiona, pierde fertilidad y microorganismos", concluye Iturribarría.