El misterio del vuelo nocturno: cómo los murciélagos evitan el desgaste físico extremo
Imagina que, para conseguir tu cena, tuvieras que correr una maratón a toda velocidad, elevando tu temperatura corporal y llevando tu metabolismo al límite. Para la mayoría de los mamíferos, este esfuerzo constante desencadenaría una respuesta inflamatoria severa que podría comprometer la función de órganos vitales. Sin embargo, los murciélagos realizan esta hazaña cada noche sin mayor problema. Pero ¿cómo logran mantener esta actividad física extrema sin sufrir daños evidentes? La respuesta parece residir en una compleja integración biológica: una maquinaria genética propia y un sistema inmune que se complementan con el apoyo de la microbiota intestinal.
La batalla contra el estrés oxidativo: genes y antioxidantes en acción
El vuelo es una actividad físicamente demandante que genera un elevado estrés oxidativo. Al consumir enormes cantidades de energía, se generan radicales libres que aceleran el envejecimiento y dañan las cadenas del ADN celular. Para contrarrestar esto, los murciélagos han evolucionado notablemente: su genoma ha logrado equilibrar el desgaste físico con la respuesta defensiva del cuerpo, atenuando los mecanismos que activan la inflamación excesiva y priorizando, en su lugar, las vías de reparación celular.
Parte de este éxito se debe a que en estos mamíferos alados se sobreexpresan genes encargados del metabolismo de las purinas (como ADA y NT5E), que actúan como una brigada de limpieza antioxidante, neutralizando los residuos del consumo masivo de energía.
Resistencia térmica: proteínas que protegen del calor extremo
A este control químico se suma una resistencia térmica asombrosa. Dado que el aleteo constante eleva la temperatura corporal de los murciélagos hasta 40 °C, sus células mantienen niveles elevados de proteínas de choque térmico, como HSP70 y HSP90. Estas proteínas actúan como escudos moleculares que protegen las estructuras celulares del calor extremo, además de reparar las proteínas dañadas por el estrés oxidativo.
De esta forma, el murciélago evita el agotamiento energético y la inflamación constante causada por el calor, garantizando que sus células sigan produciendo energía de manera eficiente en condiciones que serían fatales para otros mamíferos.
El papel crucial de la microbiota intestinal en la defensa integral
La sorprendente resistencia de los murciélagos al desgaste físico durante el vuelo también se explica por el papel de su microbiota intestinal, donde ciertas bacterias actúan como aliadas metabólicas clave. Estos microorganismos cuentan con sus propias defensas contra el estrés oxidativo, como el llamado “sistema SOS” bacteriano. Una vez activado, las bacterias producen compuestos antioxidantes que refuerzan las defensas del murciélago al neutralizar los radicales libres generados durante el aleteo.
Por supuesto, la dieta desempeña un papel fundamental en la defensa integral de los murciélagos. La microbiota intestinal, al procesar los nutrientes de la dieta, libera moléculas, como ácidos grasos, que circulan a través del torrente sanguíneo y ayudan a disminuir la respuesta inflamatoria, manteniendo el equilibrio inmunológico.
Una red de interacciones invisibles: lecciones para la salud humana
Comprender cómo funciona este “escudo integral” nos recuerda que la salud no es el resultado de un único elemento, sino de una red de interacciones invisibles. En los murciélagos, la relación entre los genes, la dieta, la microbiota intestinal junto con el sistema inmune ha alcanzado un grado de regulación altamente afinado.
Por ello, estudiar a los murciélagos desde una perspectiva integral no sólo amplía nuestro conocimiento sobre la vida en condiciones extremas, sino que también ofrece pistas valiosas sobre cómo los sistemas biológicos pueden mantenerse estables frente al estrés continuo.
Este artículo se basa en investigaciones recientes, incluyendo estudios como Zhang, M., et al. (2025). What Factors Shape the Flyability in Bats? The Perspective from Bat’s Wing Development. Biology, 14(11), 1524, que exploran los factores que moldean la capacidad de vuelo en murciélagos, destacando el papel del desarrollo de las alas y la integración de sistemas biológicos.



