Más de 90 organizaciones de los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas han conformado el frente “Noreste sin fracking” para denunciar la desinformación en torno a esta técnica de extracción de gas y petróleo, a la que califican como “una amenaza directa para el agua, el aire y la salud pública” en una región que ya enfrenta una grave crisis hídrica.
Exigencias a los gobernadores
En un pronunciamiento conjunto, las organizaciones exigen a los mandatarios estatales que eviten el fracking, señalando que cada pozo puede consumir entre 8 y 80 millones de litros de agua, de los cuales menos de la mitad regresa a la superficie mezclada con compuestos tóxicos, mientras que el resto permanece en el subsuelo como residuo peligroso. “En una región donde el agua es escasa, estratégica y cada vez más disputada, ningún gobierno debería ponerla al servicio de una industria fósil”, advierten.
Impacto en la salud y el medio ambiente
Las organizaciones subrayan que el fracking no representa una oportunidad de desarrollo, sino que convierte a la región en una “zona de sacrificio”. Exigen la prohibición total del fracking en México, el respeto al derecho a la información, la consulta y participación de las comunidades afectadas conforme al Acuerdo de Escazú, y la protección prioritaria del agua y los ecosistemas del noreste frente a intereses extractivos.
Además, piden abrir un debate público sobre el modelo de desarrollo energético del país, impulsando la generación descentralizada de energía para el bien común. Critican la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum de crear un “comité científico” para analizar un supuesto fracking sustentable, afirmando que “no existe el fracking sustentable” según la evidencia internacional.
Organizaciones participantes
Entre los grupos que integran el frente se encuentran la Alianza de Usuarios de Servicios Públicos y Financieros de Nuevo León, Amigos del Río San Rodrigo, Casa La Comuna, Colectiva La Maceta Monterrey, Conexiones Climáticas, el Frente de Organizaciones Ciudadanas por la Defensa del Agua en Nuevo León y ProDefensa del Nazas, entre otros.
Críticas al modelo energético
La sociedad civil señala que la creciente demanda de gas en un “modelo industrial cada vez más voraz” obliga al gobierno a expandir industrias que han sacrificado poblaciones en ciudades como Monclova, Monterrey y Reynosa, donde el deterioro de la salud, el agua y el aire se ha considerado un “costo aceptable del desarrollo”. El frente afirma que el fracking no genera empleos significativos ni soberanía energética, sino que profundiza la dependencia de combustibles fósiles y solo es viable con empresas extranjeras.
Citan el caso de Pennsylvania, donde el fracking representa apenas el 0.32% del empleo estatal, a pesar de niveles récord de producción de gas. También mencionan la muerte de 219 trabajadores en Texas entre 2014 y 2019, y un estudio que encontró niveles elevados de sílice en 8 de cada 10 muestras en sitios de fracking en Estados Unidos, lo que puede causar enfermedades pulmonares y cáncer.
En la cuenca Pérmica de Texas, el uso de agua por pozo aumentó un 770% en cinco años, pasando de 4.9 millones a 42.5 millones de litros, lo que demuestra que la innovación tecnológica no ha reducido los impactos, sino que ha incrementado la capacidad de extracción.



