Al menos 370 personas fueron detenidas en Estambul durante las multitudinarias protestas que se registraron en distintas ciudades de Turquía con motivo del Día del Trabajo. Este 1 de mayo, miles de ciudadanos salieron a las calles para manifestarse por diversas razones, entre ellas la crítica situación económica del país, que enfrenta una inflación superior al 30% en Estambul, según datos de la Cámara de Comercio local.
Bloqueo en la Plaza Taksim
Los manifestantes intentaron llegar a la Plaza Taksim, un lugar emblemático para la lucha obrera, pero las autoridades mantienen cerrado este espacio a concentraciones desde las protestas antigubernamentales de 2013, de acuerdo con la agencia AFP. La Dirección General de Seguridad desplegó un amplio dispositivo para impedir el paso, utilizando gases lacrimógenos desde vehículos antidisturbios.
Entre los detenidos se encuentra el líder sindical Basaran Aksu, quien denunció públicamente el bloqueo. “No se puede cerrar una plaza a los trabajadores de Turquía. Todo el mundo utiliza Taksim para ceremonias oficiales y celebraciones. Solo a los obreros, a los trabajadores, a los pobres se les cierra la plaza”, declaró.
Asimismo, el presidente del Partido de los Trabajadores, Erkan Bas, fue alcanzado por gas pimienta, según imágenes difundidas por el canal opositor HALK TV. “El poder ya habla los 365 días del año, así que dejen que los trabajadores hablen de las dificultades que viven al menos un día al año”, expresó.
Balance de detenciones
Hacia la tarde, la protesta en Estambul dejó un saldo de al menos 370 personas detenidas en todo el país, según informó la Asociación de Abogados ÇHD.
Protestas en otras ciudades
Durante el 1 de mayo, se registraron manifestaciones en Ankara, Esmirna, Diyarbakir, Adana y Bursa. Sindicatos y trabajadores criticaron las malas condiciones laborales y los problemas económicos del país.
Un caso destacado fue el de aproximadamente 110 mineros que realizaron una marcha de 180 kilómetros desde la provincia de Eskişehir hasta Ankara, entre el 13 y el 21 de abril, para exigir el pago de salarios atrasados e indemnizaciones por despido. Al llegar a la capital, iniciaron una huelga de hambre durante nueve días, sentados con el torso desnudo frente al Ministerio de Energía, según medios locales. Sin embargo, el 27 de abril, la Policía de Ankara reprimió la protesta con gases lacrimógenos y detuvo a varios manifestantes y líderes sindicales, quienes fueron liberados horas después.



