Reza Pahlaví, hijo del último sah de Irán, sufrió un ataque simbólico durante su visita a Berlín este jueves. Un individuo se acercó a su comitiva y le arrojó un líquido rojo, identificado como salsa de tomate, mientras salía de una rueda de prensa. El agresor fue inmovilizado por los guardias de seguridad y entregado a la policía alemana, que confirmó que el opositor iraní no resultó herido.
Ataque durante conferencia de prensa
Los hechos ocurrieron tras una conferencia en la que Pahlaví pidió la reanudación de lo que calificó como una “intervención humanitaria” de Estados Unidos en Irán. Criticó el alto el fuego vigente por considerar que ofrece un respiro al régimen de Teherán. En ese momento, un hombre se aproximó y le arrojó el líquido rojo sin mediar palabra. La policía alemana informó que el atacante fue detenido y se aplican medidas legales en su contra.
Manifestaciones a favor y en contra
El ataque coincidió con una jornada de movilización de la diáspora iraní en Berlín. En las inmediaciones del Parlamento alemán, decenas de simpatizantes del príncipe exiliado portaban banderas estadounidenses, israelíes y del antiguo régimen imperial iraní, con el símbolo del león y el sol. Coreaban consignas en apoyo a Pahlaví y mostraban pancartas con mensajes como “Su alteza real es la elección de los iraníes” o “Make Iran great again”.
En contraste, en la Puerta de Brandeburgo se reunieron detractores del heredero del sah, en una protesta menos multitudinaria que se mezcló con manifestantes propalestinos. Allí se exhibieron pancartas con mensajes como “No a la guerra en Irán” y “Embargo de armas contra Israel”. La policía desplegó alrededor de 800 agentes en el distrito gubernamental para garantizar la seguridad ante la tensión entre ambos grupos.
Posicionamiento político de Pahlaví
Durante sus intervenciones en Berlín, Pahlaví insistió en que cualquier negociación con la República Islámica constituye una “política de apaciguamiento”. Afirmó que el pueblo iraní no busca un régimen reformado, sino una ruptura clara con el sistema actual. Calificó de “fantasía” la idea de que el gobierno de Teherán pueda comprometerse con la paz y expresó su esperanza de que nuevas manifestaciones terminen por derrocar al régimen.
El opositor iraní llamó a los gobiernos europeos a adoptar medidas más contundentes, como la expulsión de embajadores iraníes y el apoyo a ciudadanos para restablecer la conexión a internet, interrumpida en varias ocasiones por las autoridades religiosas. En sus declaraciones, acusó a los medios occidentales de difundir “propaganda” iraní y de estar desconectados de la realidad del país.
El príncipe exiliado recordó también el legado histórico de su familia y su papel en la oposición desde la Revolución Islámica de 1979, cuando se vio obligado a abandonar Irán y establecerse en Estados Unidos.



