Migración a EUA casi nula, pero aspiración persiste entre jóvenes mexicanos
Migración a EUA casi nula, pero jóvenes mexicanos aún aspiran

Migración a Estados Unidos casi desaparece, pero la aspiración persiste entre jóvenes mexicanos

En las últimas décadas, el flujo migratorio de mexicanos hacia Estados Unidos se ha reducido de manera considerable. En la etapa más reciente, particularmente después del regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense, el número de connacionales que cruza la frontera norte es prácticamente nulo. Sin embargo, la experiencia acumulada por millones de mexicanos que emigraron durante años y las familias formadas en este proceso han creado una cultura de la migración que sigue influyendo en las nuevas generaciones.

La persistente aspiración migratoria

Bajo esta cultura, gran parte de los jóvenes en México contempla la emigración como la principal vía de movilidad social. La aspiración de migrar hacia Estados Unidos está ampliamente extendida entre este sector de la población. En una muestra representativa de jóvenes en zonas rurales, se encontró que el 83.2% deseaba migrar si se le presentaba la oportunidad.

Estas aspiraciones incluyen trabajo temporal, establecimiento permanente y arreglos de movilidad transfronteriza. Estados Unidos se percibe como un lugar que ofrece oportunidades económicas que no están disponibles en México, y un 48% de los jóvenes está de acuerdo en que representa una "tierra de oportunidades". No obstante, el porcentaje de jóvenes con planes concretos de migrar es mucho más reducido.

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El modelo de aspiraciones y capacidades

El modelo de aspiraciones y capacidades concibe la migración como un proceso en dos etapas:

  1. La evaluación de migrar como una posible estrategia de vida (aspiración).
  2. La capacidad de llevar a cabo esa decisión (capacidad).

Este enfoque destaca que los deseos de migrar no siempre se traducen en movilidad efectiva, ya que dependen de los recursos, oportunidades y restricciones que enfrentan las personas. Por ello, las diferencias en los patrones migratorios pueden explicarse por variaciones en las aspiraciones, en las capacidades o en ambas.

En el caso de México, se ha encontrado que la población rural tiende a tener mayores aspiraciones de migrar, pero menores posibilidades de concretarlo en comparación con la población urbana, lo que subraya la importancia de analizar ambos componentes por separado.

Impacto negativo en la educación

La literatura sobre la relación entre experiencia migratoria y participación escolar ha documentado una conexión importante, aunque no siempre uniforme. McKenzie y Rapoport (2011) encuentran que vivir en un hogar con migrantes reduce las probabilidades de que los niños completen la secundaria y la educación media superior.

La disminución observada en la escolaridad de jóvenes de 16 a 18 años se explica por la migración actual de los varones y por el aumento del trabajo doméstico en el caso de las niñas. Por otro lado, Meza y Pederzini, utilizando datos representativos del sector rural en México, encuentran que el efecto negativo de la migración sobre la escolaridad se produce tanto a través del hogar como de la comunidad.

Este impacto negativo se presenta en hombres y mujeres, especialmente en el grupo de 16 a 19 años, y puede ser resultado de:

  • La escasez de mano de obra por la ausencia del miembro migrante.
  • La disrupción familiar asociada con la migración que afecta el estado emocional.
  • La percepción de que la inversión en capital humano no es necesaria cuando se cuenta con redes sociales para acceder al mercado laboral estadounidense.

De esta manera, el supuesto efecto positivo de las remesas sobre la escolaridad resulta más que compensado por los efectos negativos, entre los que destaca la aspiración a migrar.

La tradición migratoria comunitaria

La tradición migratoria de la comunidad también impacta negativamente las variables de escolaridad tanto para hombres como mujeres, generando una dinámica que promueve aún más migración, según la teoría de la causación acumulativa de Massey. Las comunidades expulsoras promueven menos participación escolar entre sus habitantes, impidiendo procesos que ayudarían a las familias a salir de la pobreza.

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Estos resultados sugieren una fuerte sustituibilidad entre migración y escolaridad en el México rural. En esta relación, las aspiraciones migratorias juegan un papel relevante e inciden sobre las aspiraciones y expectativas educativas.

Un trabajo más reciente (Marsiglia et al., 2024) encuentra que las aspiraciones educativas de los jóvenes rurales influyen en sus procesos de toma de decisiones migratorias. La asociación entre aspiraciones educativas e intenciones de migrar está moderada por el género: las niñas con aspiraciones educativas más altas manifestaban la intención de migrar internacionalmente, mientras que en los niños estas aspiraciones no constituían un factor determinante.

Endurecimiento de la política migratoria estadounidense

En este marco, el endurecimiento reciente de la política migratoria estadounidense no sólo reduce la capacidad efectiva de migrar, sino que también puede transformar las aspiraciones de los jóvenes mexicanos, al debilitar la idea de que la migración constituye una vía segura y accesible de movilidad social.

Desde la llegada de Donald Trump a su segundo período como presidente de Estados Unidos, se ha instrumentado una campaña de deportación masiva a través del Departamento de Seguridad Interna. Cerca de 2,000 agentes que trabajaban con la patrulla fronteriza fueron trasladados para ayudar al ICE a arrestar y detener migrantes.

El gobierno de Trump ha implementado una política que incluye redadas masivas y medidas que afectan incluso a migrantes calificados, como cargos por visas H1-B y ataques a universidades que alejan a estudiantes e investigadores extranjeros. Como resultado, en Estados Unidos está sucediendo algo que no se había presentado desde 1930: el número de personas que llegan al país dejó de ser mayor que el número de personas que salen, y la frontera con México ha estado prácticamente cerrada.

Consecuencias y desafíos futuros

En este contexto, la nueva política migratoria estadounidense no sólo restringe la capacidad efectiva de migrar, sino que también puede modificar las aspiraciones de los jóvenes en comunidades tradicionalmente expulsoras. Al observar experiencias de migrantes que regresan sin éxito y escuchar historias de persecución, estos jóvenes pueden percibir mayores riesgos y menores probabilidades de mejora económica.

Esto podría llevar, por un lado, a un cambio en su aspiración de migrar y, por otro, a una revalorización de la educación como vía de movilidad social; sin embargo, dicha revalorización sería claramente condicional a la existencia de oportunidades reales en los mercados laborales locales.

Por otro lado, el aumento de costos y riesgos asociados a migrar podría acentuar las desigualdades, concentrando la posibilidad de hacerlo en aquellos con mayores recursos o redes, mientras otros quedan excluidos. Finalmente, estos cambios podrían traducirse en una reconfiguración de destinos migratorios, con un posible desplazamiento hacia zonas urbanas dentro del propio país.

Las acciones del gobierno de Trump en materia migratoria cierran una opción de movilidad social que ha probado ser muy atractiva desde la última década del siglo XX en México. El país enfrenta el reto de generar oportunidades internas tanto en el ámbito educativo como en el laboral para responder a esta nueva realidad.

Análisis de especialistas de la Universidad Iberoamericana presentados a nuestros lectores cada 15 días en un espacio que coordina el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.