Los 'Ruineros' de Yucatán: Albañiles Mayas que Reconstruyen la Historia en Uxmal
Albañiles Mayas 'Ruineros' Reconstruyen Uxmal en Yucatán

Los 'Ruineros' de Yucatán: Albañiles Mayas que Reconstruyen la Historia en Uxmal

En el corazón de Yucatán, en la majestuosa zona arqueológica de Uxmal, un grupo de héroes anónimos trabaja incansablemente para preservar la herencia maya. Conocidos como "ruineros", estos individuos son en realidad campesinos y albañiles de las comunidades aledañas, quienes, bajo la tutela del arqueólogo José Huchim, han aprendido a "escuchar" las piedras, una habilidad única que trasciende la enseñanza convencional.

Manos Mayas que Dan Vida al Pasado

José Huchim, director de la zona arqueológica de Uxmal, enfatiza la importancia de esta conexión cultural: "Soy maya, entonces, lo que a mí me preocupa mucho es, tienen que pensar como nosotros, tienen que tener esa sensibilidad hacia nuestro patrimonio cultural, sentirlo suyo. Entonces es por eso que no sólo son colaboradores de los proyectos arqueológicos sino que también ya son sensibles, ya sienten suyo el patrimonio". Esta filosofía ha permitido que los ruineros no solo realicen labores de construcción, sino que se conviertan en guardianes emocionales de su legado.

Con herramientas tradicionales como palas, coas y martillos, estos albañiles han logrado hazañas notables:

  • Levantamiento de basamentos y restauración del Palacio del Gobernador.
  • Trabajo minucioso, piedra por piedra, en la icónica Pirámide del Adivino, ubicada en la Ruta Puuc.
  • Comprensión profunda de cómo cada elemento encaja y narra la historia ancestral.

Gracias a su dedicación, Uxmal se mantiene como una de las zonas arqueológicas mejor conservadas de Yucatán, un testimonio vivo de la grandeza maya.

Testimonios de Orgullo y Emoción

Los miembros de las brigadas comparten sus experiencias con pasión. Ángel Tun, integrante de una brigada, expresa: "Es algo que la verdad se sintió muy impresionante, antes que nada porque la verdad no sabía nada, y pues ser testigo de cómo se construía antes, pues la verdad es algo que me dio mucho orgullo volver a ser parte de este proyecto". Por su parte, Gabriel Cahuil añade: "Lo siento emocionante, porque al momento es como una exploración para mí. Yo no me imaginaba qué hay en ese montículo, hasta que cuando le damos procedimiento, poco a poco, ya tenga fachadas y al terminar ya está bien bonito. Y, pues, sí, me siento emocionado de que, ah, fui parte del trabajo de allá".

Estos ruineros no se limitan a restaurar estructuras físicas; restauran la memoria colectiva de un pueblo, en un sitio declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Su labor asegura que futuras generaciones puedan conectarse con las raíces mayas, manteniendo viva una tradición que combina arte, historia y comunidad en cada piedra colocada.