Secretos y Obras Maestras de la Catedral de Guadalajara: Un Tesoro Histórico
Secretos de la Catedral de Guadalajara: Tesoros Ocultos

Secretos y Obras Maestras de la Catedral de Guadalajara: Un Tesoro Histórico

La Catedral de Guadalajara, oficialmente conocida como la Catedral de la Asunción de María Santísima, es mucho más que un ícono visual de la ciudad. Este majestuoso edificio, sede de la Arquidiócesis de Guadalajara, guarda en su interior una rica historia y valiosas obras de arte que pocos conocen. Desde su construcción en el siglo XVI hasta sus tesoros pictóricos, cada rincón narra una parte fundamental de la identidad tapatía.

Una Historia de Construcción y Resiliencia

La historia de la catedral se remonta a 1561, cuando el Rey Felipe II de España ordenó su edificación. Bajo la dirección del alarife Martín Casillas, el templo fue dedicado en 1618 y consagrado el 12 de octubre de 1716. Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de desafíos. En 1818, un fuerte terremoto derrumbó las torres y la cúpula originales, las cuales fueron reconstruidas solo para colapsar nuevamente en 1849 debido a otro sismo. Las actuales torres, diseñadas por el ingeniero arquitecto Manuel Gómez Ibarra, se erigen como testimonio de la resiliencia de este monumento.

Arquitectura Única y Estilos Mezclados

La fachada de la catedral es una fusión de estilos arquitectónicos, combinando influencias góticas, barrocas, moriscas y neoclásicas. En su interior, destaca el estilo gótico único en el país, con tres naves altas y espaciosas cubiertas por bóvedas y nervaduras con dorados pinjantes. Los muros laterales presentan pilarones estriados, mientras que las torres, apoyadas en contrafuertes poligonales, cuentan con arcos de medio punto de cantera y tezontle. Un dato curioso es que para acceder a los campanarios, es necesario subir 98 escalones.

Tesoros Artísticos de Incalculable Valor

Entre las joyas que alberga la catedral, se encuentra un cuadro atribuido a Bartolomé Esteban Murillo titulado “La Purísima Concepción”, ubicado en la sacristía. Además, este espacio custodia un mural de Felipe Castro llamado “La Disputa del Sacramento”, una copia de una obra de Rafael, así como pinturas de José de Paéz como “La Virgen del Apocalipsis” y “San Cristóbal”. En la Capilla de la Purísima, resalta “La Última Cena” de José María Uriarte, pintada entre 1817 y 1821, y una imagen de la Virgen de Guadalupe creada por José de Alcíbar, discípulo de Cabrera.

Las Criptas y su Legado Histórico

Uno de los mayores atractivos es la “cripta de los arzobispos”, situada debajo del coro y el altar mayor. Aquí yacen los restos de obispos y cardenales que han gobernado la diócesis desde el siglo XVI, incluyendo figuras como Juan Jesús Posadas Ocampo, asesinado en 1993, así como Francisco Gómez de Mendiola y Don Juan Santiago de León Garabito. Históricamente, la catedral también sirvió como refugio para los hombres que lucharon por la Independencia de México, añadiendo un capítulo crucial a su legado.

Detalles Curiosos y Simbolismo

En el centro de la fachada, un reloj con una cruz de hierro catada corona la estructura, reemplazando uno anterior que fue trasladado en 1910. Sobre el entablamento, se encuentra inscrito el texto del Salmo 126 en latín: “NISI DOMINUS EDIFICAVERIT DOMUM, IN VANUM, LABORAVERUNT QUI AEDIFICANT EAM”, que significa “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen”. La catedral está rodeada por cuatro plazas emblemáticas: la Plaza Guadalajara al frente, la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres a la derecha, la Plaza de la Liberación atrás y la Plaza de Armas a la izquierda, ofreciendo vistas panorámicas del templo y el Palacio de Gobierno.

Otros Datos Relevantes

  • La palabra “catedral” proviene del griego “cathedra” (asiento), refiriéndose a la silla del obispo o arzobispo.
  • Es mundialmente reconocida por sus campanarios, descritos a menudo como “alcatraces al revés”.
  • Entre sus tesoros se incluyen la escultura de la Virgen de la Rosa, regalo del emperador Carlos V, y un órgano bicentenario de origen francés, el segundo más grande de México, que realza los conciertos celebrados en el recinto.
  • Carece de capillas laterales, con altares de cantería en los muros, y la capilla mayor es de forma cuadrada.

En resumen, la Catedral de Guadalajara no solo es un símbolo arquitectónico, sino un repositorio vivo de historia, arte y fe que continúa cautivando a visitantes y locales por igual.