Un reciente análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierte que la propuesta de reducir la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales podría elevar la tasa de desempleo en México hasta un 3.4%. Este incremento representaría un aumento significativo respecto al nivel actual, que ronda el 2.7%.
Impacto en el empleo informal
El estudio señala que los trabajadores informales serían los más afectados, ya que muchas empresas podrían optar por reducir sus plantillas laborales o recurrir a esquemas de contratación más flexibles para ajustarse a la nueva normativa. La informalidad laboral en México supera el 55%, lo que agravaría el impacto de la medida.
Costos para las empresas
El IMCO estima que la implementación de la jornada de 40 horas incrementaría los costos laborales de las empresas en aproximadamente un 12%. Esto podría llevar a una disminución en la contratación de nuevo personal y a un aumento en los despidos, especialmente en sectores como el comercio, la manufactura y los servicios.
Posibles beneficios
A pesar de los riesgos, el estudio también reconoce que una jornada laboral más corta podría mejorar la productividad y la calidad de vida de los trabajadores. Sin embargo, advierte que estos beneficios no se materializarían de manera inmediata y requerirían de políticas complementarias para mitigar el impacto negativo en el empleo.
Reacciones de los sectores
La propuesta ha generado opiniones divididas. Mientras que organizaciones sindicales y algunos partidos políticos la apoyan como un avance en derechos laborales, el sector empresarial ha expresado su preocupación por los costos adicionales y la posible pérdida de competitividad. La discusión en el Congreso continúa abierta, con diversas iniciativas en análisis.
El IMCO recomienda que, de aprobarse la reforma, se implemente de manera gradual y se acompañe de incentivos para la formalización del empleo, así como de programas de capacitación para mejorar la productividad laboral.



