CDMX — Dafne Selene es una mujer menuda, menor de 40 años, afable, carismática, empática y visiblemente satisfecha, a pesar de ser una mexicana que vivió lo que día a día se les niega a millones de habitantes: oportunidades para incubar ideas, desarrollarlas y hacer prosperar a México, incluso desde la cárcel. Nació en la Ciudad de México. Estudió Relaciones Internacionales en la UNAM, donde su proyecto de tesis fue rechazado porque no existía un área especializada para guiarla en la incubación de negocios desde esa facultad. No es de las mujeres que aceptan un “no se puede”. Un intercambio estudiantil la llevó a vivir a Colombia con una beca completa, en una época en que estas no se otorgaban fácilmente.
La experiencia en Medellín
Fueron meses en Medellín donde la experiencia de ciudad y país la sensibilizaron sobre su misión social tras concluir sus estudios: reinsertar a la población privada de libertad por delitos propios y ajenos (sentencias contra inocentes, como ocurre en muchos casos), pero devolver la dignidad de las personas, culpables o no, debía gestarse mediante la incubación de una nueva oportunidad: ser colibres, juntos por la libertad.
Colibres: la tesis de vida de Dafne
Colibres es la tesis de vida social de Dafne. Ella sabe que el amor cura. Se enamoró de un sentenciado a 13 años de prisión por un secuestro que no cometió, como lo reconoció en privado un juez actualmente en funciones en la CDMX. Con Carlos —cuya juventud le fue robada por la cárcel y no habrá reparación del daño (tiene 44 años, pero aparenta cerca de 60)—, licenciado en derecho egresado de la ‘Universidad del Crimen’, Dafne vive día a día el reto de incubar un nuevo negocio, una nueva vida. Un colibrí es la imagen con la que se presenta Dafne. “Es un ave pequeña, pero con grandes alas”, dice en entrevista.
Diez años de incubación
A diez años de incubar este ‘negocio’ de reinserción social, Dafne ve frutos como asociación. Colibres y algunos de sus testimonios fueron presentados en la Cámara de Diputados con el apoyo del legislador emecista Gildardo Pérez Gabino. “Ya tenemos dos oficinas, porque hay muchas personas, todas las que nos mueven el compromiso de la reinserción social con la visión de la incubadora de negocios. Que materialicen sus ideas en la generación de ingresos y empleos. La tarea es ir a los centros de reclusión, motivar que las y los internos dejen fluir sus ideas para generar nuevas formas de sustento económico”.
Testimonios de reinserción
Dafne Selene admite que es un camino arduo, porque se necesita creer, desde los empresarios hasta nosotros mismos, de que se puede lograr la reinserción social. En el foro “Estado, justicia y reinserción social”, exconvictos como Arnulfo acusan que ahora, después de haber estado siete veces en prisión, él es víctima de robo porque tras dejar las rejas se ha empleado en diversas actividades, como chofer, con trabajos para el Tren Maya, “pero ni le pagaron”, dijo. Tras la prisión, señaló que la vida no es tan fácil, porque no tiene empleo, pero Colibres es la mano que necesita para no ser parte de la lista de internos, sino para tener un aliciente de no “volver a quitar nada a nadie, no robarles su carro”. En la prisión no sabía ni qué es el activismo, pero admite que hoy esto le gusta, aunque “cuesta mucho trabajo vestirse de valores. Primero, ser honestos”.
Colibres pide a abogados poner el punto en IA
Arnulfo puso el punto en la IA. Primero dio gracias a Dios, a Cristo, pero más importante también a las segundas y terceras oportunidades, que no pueden ser posibles si no se tiene a alguien cercano que “crea en nosotros”. “Justicia es dar a cada quien lo que le corresponde. Hoy somos activistas, somos Colibres por los derechos humanos. Y en este proceso conocimos un ingeniero, un experto que se fue a Corea a saber sobre la Inteligencia Artificial, quien me dijo ‘te regalo un curso en IA’, aunque cueste siete mil pesos. Hoy vine a contarles lo que es la nata de la leche, de la vaca, de la reinserción social”.
Llamado a la sociedad
Arnulfo llamó a la sociedad para que dejen de verlo, tras salir de prisión con el apoyo de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno quien lo benefició con su libertad anticipada, como “el señor que se robaba carros”. “Ya, en buena onda, dejen que exista la reinserción social. Sociedad, discúlpenme por lo que hice, pero estoy convencido de que todos podemos dejar atrás errores”, dijo Arnulfo. Dafne presentó a algunos de sus colibres, entre ellos una exconvicta que hoy ya tiene dos negocios. En entrevista, dijo que un momento que la sensibilizó de manera aún más profunda fue vivir la estupefacción de reclusos que antes de ir a una sala de cine han tenido que conocer el inframundo de la prisión.



