Polémica en Jalisco por regidora que llevó un mono araña a sesión de cabildo
Una regidora del municipio de Zapopan, en el estado de Jalisco, ha desatado una intensa polémica tras asistir a una sesión de cabildo acompañada de un mono araña, que presentó como su mascota personal. El inusual incidente ocurrió durante una reunión ordinaria del ayuntamiento, donde la funcionaria llegó con el primate, generando inmediatamente reacciones de sorpresa y crítica entre sus colegas y la ciudadanía.
Críticas por bienestar animal y protocolo
La presencia del mono araña en el recinto oficial ha levantado fuertes cuestionamientos sobre el bienestar del animal y la adecuación del protocolo en espacios públicos. Expertos en vida silvestre y activistas han señalado que los monos araña son especies protegidas y no están destinados a ser mascotas, ya que requieren hábitats específicos y cuidados especializados. Además, se ha argumentado que llevar un animal exótico a una sesión de cabildo puede distraer de los asuntos públicos y establecer un precedente inapropiado.
Por otro lado, algunos residentes y autoridades han expresado preocupación por la seguridad, dado que los monos araña pueden volverse impredecibles en entornos no naturales. La regidora, sin embargo, defendió su acción alegando que el animal está bien cuidado y que su presencia buscaba llamar la atención sobre temas ambientales, aunque no especificó cuáles.
Repercusiones y debate público
El caso ha generado un amplio debate en redes sociales y medios locales, con opiniones divididas. Mientras algunos apoyan a la regidora por su enfoque poco convencional, la mayoría de las críticas se centran en la falta de sensibilidad hacia el animal y la posible violación de normativas municipales. Se espera que el ayuntamiento de Zapopan revise el incidente y determine si se aplicarán sanciones o medidas correctivas.
Este evento pone de relieve temas más amplios relacionados con la tenencia responsable de animales exóticos y la conducta esperada de los funcionarios públicos en México. A medida que la polémica continúa, se anticipa que podría influir en futuras discusiones sobre regulaciones de bienestar animal y ética en el servicio público.