Reynaldo Rossano, 'El Papirrín', denuncia alienación parental tras años sin ver a sus hijos
El actor y comediante Reynaldo Rossano, ampliamente reconocido por su emblemático personaje de "El Papirrín", ha hecho públicas las profundas heridas emocionales que carga debido a un prolongado distanciamiento familiar. En una entrevista reveladora, Rossano confesó que lleva más de tres años completamente alejado de sus hijos, una situación que atribuye directamente a las consecuencias de su divorcio con Karla Arreola, madre de los jóvenes.
Un dolor que perdura: el impacto emocional del alejamiento
El actor describió con crudeza el vacío que ha dejado la ausencia de sus hijos en su vida diaria. "Me duele como padre. Siempre los voy a extrañar", expresó con visible emoción. Rossano detalló que todos los intentos por restablecer el contacto, ya sea de manera presencial o a través de medios digitales, han sido infructuosos. Sus propios hijos lo han bloqueado en redes sociales e, incluso, han eliminado su apellido de sus perfiles públicos, un gesto que el actor califica como simbólico pero legalmente irrelevante.
La ruptura familiar: de la convivencia cercana al distanciamiento total
Según el relato de Rossano, la dinámica familiar cambió radicalmente tras el divorcio formalizado en 2021. "Los cuidé, estuvieron conmigo hasta los 15 años el mayor y 14 la menor, pero ya de ahí los perdí", declaró a medios especializados. El actor enfatizó que el distanciamiento coincidió con la entrada de sus hijos a la adolescencia, un período donde, según su perspectiva, se intensificó la influencia de su exesposa.
Rossano fue categórico al señalar que el núcleo del conflicto no es de naturaleza económica, a pesar de haber enfrentado una denuncia por presunto incumplimiento de pensión alimenticia en 2023, la cual él niega rotundamente. "Siempre cumplí con mis responsabilidades como padre", aseguró, argumentando que el verdadero problema es emocional y psicológico.
Acusaciones de manipulación y secuestro psicológico
El comediante utilizó términos contundentes para describir lo que él percibe como una campaña de alienación parental. "No quisiera negociar con terroristas psicológicos, porque lo que ha hecho es secuestrarlos y manipular la mente", afirmó en referencia a su exesposa. Rossano sostiene que el cambio drástico en la actitud de sus hijos no puede explicarse de forma natural, insinuando una manipulación deliberada para alejarlos de él.
A pesar del dolor, el actor ha optado por una postura de respeto hacia la decisión aparente de sus hijos. "Sólo me queda respetar lo que piden y esperar que ellos se acerquen, porque no quiero incomodar. He llorado muchas veces", confesó, revelando la profunda conmoción que le produce no poder abrazarlos.
El laberinto legal y la esperanza de reconciliación
En el ámbito jurídico, Rossano se encuentra en un proceso delicado. Admitió estar "apercibido por el juez" y, por tanto, limitado en los detalles que puede compartir públicamente sobre el caso de custodia, el cual aún no tiene una resolución definitiva. Esta restricción legal añade una capa de frustración a su ya complicada situación.
Sin embargo, el actor mantiene viva la llama de la esperanza. Considera que la terapia familiar podría ser un puente fundamental para sanar las heridas. "Deberíamos ir a terapia, porque hay situaciones donde tanto ellos como yo estamos lastimados... yo estoy abierto al diálogo, a entender qué pasó", propuso como un camino hacia la posible reconciliación.
Las repercusiones colaterales y un mensaje final de amor
El conflicto ha tenido un efecto dominó, afectando incluso la relación entre hermanos. Rossano lamentó que su hijo mayor, Diego, de una relación anterior, haya intentado sin éxito acercarse a sus medios hermanos. "Él no tiene nada que ver. Lo peor es que todos nos llevábamos bien", señaló, destacando cómo el conflicto ha fracturado vínculos más amplios.
El actor también vinculó parte del problema a desacuerdos económicos, acusando a su exesposa de tener un interés financiero que, según él, ha envenenado la relación. "Lamento profundamente haber formado una familia con esta señora. Jamás me imaginé que fuera tan interesada", expresó con amargura.
Finalmente, Reynaldo Rossano dirigió un mensaje directo y cargado de emotividad a sus hijos ausentes: "Quisiera decirles que los amo, que quisiera abrazarlos. Esta situación es triste, porque sé que se quitaron mi apellido en redes sociales, pero no legalmente". Un testimonio que pone al descubierto el rostro más humano y vulnerable de una figura pública, atrapada en un doloroso limbo familiar.



