Una religiosa italiana marca un hito histórico en la estructura de gobierno del Vaticano
En un movimiento que refuerza significativamente el papel de las mujeres dentro de la jerarquía católica, Sor Simona Brambilla fue oficialmente nombrada como nueva integrante del Dicasterio para los Obispos este 14 de febrero. Este organismo, de crucial importancia, tiene la responsabilidad directa de participar en el complejo proceso de elección de nuevos obispos en todo el mundo, una función que hasta hace poco estaba predominantemente en manos de clérigos varones.
Una trayectoria de servicio y liderazgo pionero
La designación de Brambilla no es un hecho aislado, sino la consolidación de una carrera excepcional. A punto de cumplir 61 años el próximo 27 de marzo, esta religiosa perteneciente a las Misioneras de la Consolata ya había hecho historia en enero de 2025, cuando el Papa Francisco la nombró como prefecta del Dicasterio para la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Con ese cargo, se convirtió en la primera mujer en dirigir un dicasterio de la Santa Sede, rompiendo un techo de cristal centenario.
Nacida en Monza, Italia, la formación de Sor Simona es tan diversa como impresionante:
- Concluyó sus estudios en enfermería en el año 1986.
- Posteriormente, obtuvo un doctorado en psicología por la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana.
- Antes de asumir responsabilidades en la Curia romana, dedicó años a una intensa labor misionera en Mozambique.
Su experiencia en África, donde trabajó directamente con comunidades locales y en pastoral juvenil, dejó una huella profunda que ha marcado su perspectiva y su enfoque dentro de las estructuras eclesiales.
Un dicasterio clave con creciente presencia femenina
Con este nuevo encargo, Sor Simona Brambilla se une a otras dos mujeres que ya forman parte del Dicasterio para los Obispos: Raffaella Petrini y Maria Lia Zervino. Juntas, estas tres profesionales participan activamente en el delicado proceso de selección de pastores diocesanos, influyendo directamente en el futuro liderazgo de la Iglesia Católica a nivel global.
Este nombramiento no solo refuerza el papel individual de la religiosa italiana dentro del aparato de gobierno de la Iglesia, sino que consolida una tendencia clara e irreversible hacia una mayor y más significativa presencia de mujeres en órganos clave de decisión eclesial. Es un paso más en un camino de apertura y modernización dentro de una de las instituciones más antiguas del mundo.
La historia de Sor Simona Brambilla, desde sus días como enfermera y misionera hasta su posición actual en uno de los dicasterios más influyentes del Vaticano, sirve como un poderoso testimonio de cómo la experiencia en el terreno, la formación académica sólida y un compromiso inquebrantable pueden abrir puertas y cambiar estructuras desde dentro.