Semana Santa revela las múltiples caras de Jesús en distintas religiones
Mientras el mundo católico, ortodoxo, anglicano y evangélico se sumerge en la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo durante la Semana Santa, otras corrientes religiosas presentan narrativas profundamente distintas sobre la figura del Nazareno. Estas visiones alternativas, que van desde la presencia de Jesús en América hasta su regreso escatológico, enriquecen el panorama espiritual global con perspectivas que desafían la tradición mayoritaria.
La creencia mormona: Jesús en el continente americano
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, comúnmente conocida como mormona, sostiene una doctrina singular: tras su resurrección, Jesús visitó el continente americano para predicar el Evangelio antes de ascender definitivamente al cielo. Esta creencia, fundamental para su fe, se encuentra detallada en el Libro de Mormón, texto sagrado que complementa a la Biblia en sus enseñanzas.
Según esta narrativa, Jesús descendió en América, se identificó como el Salvador y mostró las marcas de la crucifixión a los habitantes locales. Los mormones interpretan las palabras de Juan 10:16 sobre "otras ovejas que no son de este redil" como una referencia directa a los pueblos americanos. Para esta comunidad con presencia en Estados Unidos, México y Sudamérica, este relato simboliza el amor universal de Cristo y la unificación de sus seguidores en todo el mundo.
"He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo. Y he aquí, soy la luz y la vida del mundo", se lee en el capítulo Nefi del Libro de Mormón, donde se describe cómo Cristo sanó enfermos, bendijo niños y ordenó líderes, dejando un testimonio tangible de su resurrección.
Diferencias teológicas sobre la naturaleza divina
Existe una divergencia sustancial entre los mormones y las denominaciones cristianas tradicionales respecto a la naturaleza de Dios. Mientras católicos, ortodoxos y evangélicos profesan la Santísima Trinidad como un solo Dios en tres personas, los mormones consideran al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como tres seres distintos. En esta visión, el Padre y el Hijo poseen cuerpos físicos, mientras el Espíritu Santo es un personaje espiritual que actúa en armonía con ellos.
Esta perspectiva contrasta marcadamente con la de los Testigos de Jehová, quienes ven a Dios como una entidad única, consideran a Jesús como su hijo pero no como Dios, y entienden al Espíritu Santo como una fuerza divina impersonal. Los Testigos conmemorarán la muerte de Jesús el 2 de abril en sus Salones del Reino, en una ceremonia donde generalmente solo los "ungidos" participan del pan y el vino. Para esta comunidad, este evento representa la única celebración bíblicamente ordenada, rechazando festividades como la Navidad o el Viernes Santo.
El Islam y la profecía del regreso de Jesús
Al igual que en el cristianismo, el Islam sostiene que Jesús, denominado el profeta Isa Ibn Mariam, regresará al final de los tiempos. El Corán y la escatología islámica señalan que Jesús descenderá para derrotar al falso mesías o Al-Dajjal (el Anticristo) en la puerta de Ludd, cerca de Tel Aviv, marcando así el inicio de una era de paz y justicia.
"Y ciertamente él (Jesús) es un conocimiento (o presagio) de la Hora (del Juicio). Así que no duden de ella y síganme. Este es el camino recto", afirma el versículo 61 de la Sura 43 del Corán. Los musulmanes chiitas creen que este regreso ocurrirá junto al imán Mahdi, una figura mesiánica actualmente en "ocultación divina", mientras los sunitas sostienen que el Mahdi nacerá en el futuro como descendiente del profeta Mahoma. Ambas ramas coinciden en ver el descenso de Jesús como un presagio del Juicio Final.
La Semana Santa en las distintas tradiciones cristianas
Para católicos, anglicanos y cristianos evangélicos, la Semana Santa representa el pilar fundamental de su fe, conmemorando la pasión, muerte y resurrección de Cristo a través de diversas liturgias y ceremonias. En contraste, los Testigos de Jehová enfocan su observancia en el 2 de abril, día en que conmemoran la Muerte de Jesús con canciones, oraciones y un discurso sobre el significado de su sacrificio.
Esta diversidad de interpretaciones y prácticas durante la Semana Santa subraya la riqueza teológica y espiritual que rodea la figura de Jesús en el mundo contemporáneo, demostrando cómo una misma narrativa puede inspirar múltiples caminos de fe y comprensión divina.



