Ciclovía afecta más que pandemia a trabajadoras sexuales
Ciclovía afecta más que pandemia a trabajadoras sexuales

Las trabajadoras sexuales de la Calzada de Tlalpan aseguran que la construcción de la ciclovía ha sido más perjudicial para sus ingresos que la propia pandemia de COVID-19. Detrás de esta actividad se esconden historias de mujeres que, ante la falta de oportunidades laborales y los bajos salarios, encuentran en el trabajo sexual una forma de sostener a sus familias o continuar sus estudios.

Minerva: estudiar medicina a toda costa

Minerva, de 19 años, es una de las más jóvenes. Estudia medicina y decidió dejar su empleo como enfermera porque implicaba más horas y menores ingresos. En la Calzada encontró una alternativa para financiar sus estudios sin invertir tanto tiempo. "No es algo en lo que me vea a futuro, solo estoy aquí porque quiero terminar mi carrera. Estamos aquí por necesidad y no por gusto", reveló a este diario.

Su familia desconoce su actividad y ella prefiere mantenerlo en secreto. "No les he contado, a veces me salgo con pijama quirúrgica y mi maleta; ahora en vez de unos tenis blancos y un estetoscopio salen unos tacones y una faldita". La ciclovía ha reducido drásticamente su clientela: "Si antes atendía a 10 en una noche, ahora muy difícilmente atiendo a dos clientes". A futuro, se visualiza con un consultorio en el Hospital Ángeles y una plaza en el IMSS.

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Ale: un trabajo digno y conocido por su familia

Ale, de 32 años, decidió hablar abiertamente en casa. Sus cuatro hijos y su esposo saben a qué se dedica y lo consideran "un trabajo digno". Con estudios profesionales y dominio del inglés, la situación económica la llevó a las calles. "Para mí esto es un trabajo, mis hijos y mi esposo saben. Fue difícil contarles a mis hijos, pero no quería que lo descubrieran por alguien más. Yo les digo que vean mi ejemplo para que hagan algo mejor que esto".

Antes de la ciclovía, Ale ganaba más de 30 mil pesos al mes; ahora apenas alcanza los 7 mil. "A veces no hago ni una vuelta al día", lamenta.

Peligro constante y redes de apoyo

Más allá del estigma, la inseguridad es una preocupación constante. Las trabajadoras enfrentan insultos, agresiones y el riesgo de clientes no confiables. Chanel, también de 19 años, afirma: "Muchas personas creen que es un trabajo fácil, pero no. Lo más difícil de mi día a día es saber que mi vida corre peligro".

Ante esto, han creado redes de apoyo para cuidarse mutuamente. Todas coinciden en que el trabajo sexual es una actividad digna y que, antes de la ciclovía, representaba una opción viable para sostener el presente frente a la falta de oportunidades y la necesidad de ingresos inmediatos.

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