Transporte público en Jalisco: el servicio olvidado y el círculo vicioso
Transporte público en Jalisco: el servicio olvidado

En el sexenio de Emilio González Márquez, los promotores del sistema BRT (autobuses con carril confinado) trajeron a Guadalajara a Víctor Martínez, operador de Transmilenio en Bogotá, para convencer a la ciudadanía de que era una buena opción. Martínez explicó que el alcalde Enrique Peñalosa le demostró que se podía ganar más dinero dando un buen servicio que compitiendo por el pasaje. Hoy, el debate entre tren y BRT parece superado, y se ha decidido unificar la nomenclatura de todas las líneas de transporte masivo, resolviendo así el problema de llamar Línea 5 a un sistema que prometía ser tren y terminó siendo autobús de carril confinado.

Avances y déficits en el transporte masivo

No cabe duda de que el avance en transporte masivo en la ciudad ha sido importante y sostenido durante los últimos 25 años. Sin embargo, el gran déficit sigue estando en el servicio de las rutas alimentadoras, operadas por el Gobierno a través de Siteur y las Rutas Empresa. La mayoría de los ciudadanos que usan transporte público no viven a 500 metros de una estación de transporte masivo, por lo que deben tomar un camión para llegar a la estación o usar solo camiones.

El círculo vicioso del subsidio por boleto

A estos camiones, concesionados u operados por el gobierno, se les olvidó que es mejor negocio prestar un buen servicio. Desde la administración pasada, el Gobierno se metió en un círculo vicioso: decidió controlar la tarifa y subsidiar a las empresas por cada boleto emitido, en lugar de subsidiar directamente a los usuarios. Esto genera un incentivo perverso, ya que el negocio vuelve a estar en levantar pasaje y no en dar un buen servicio.

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Consecuencias del modelo actual

El resultado son rutas completas que operan a sus anchas: se paran donde quieren, circulan a la hora que se les antoja, y la autoridad de transporte no tiene elementos suficientes para controlar un sistema cada día más grande y complejo. Esto sucede en la Zona Metropolitana; al resto del Estado ni siquiera le prestan atención.

La presión ciudadana como motor de cambio

Las mejoras que hubo en el transporte público se debieron en gran medida a la presión de grupos organizados de la sociedad civil. Presionar a las autoridades y a los prestadores de servicio, tanto concesionados como gubernamentales, es la única vía para mejorar el transporte, pues lo único que le importa al Gobierno son, a fin de cuentas, los efectos electorales.

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