Hace millones de años, un meteorito impactó en la península de Yucatán y provocó la extinción de los dinosaurios. Aquel evento parecía tan improbable que nadie imaginaba que pudiera repetirse... hasta que la segunda roca cayó.
El impacto del 2125
En el año 2125, la NASA detectó un meteorito de composición desconocida que se aproximaba rápidamente a la costa sureste de México. A pesar de los esfuerzos por evitar el impacto con la tecnología más avanzada de la época, la roca se estrelló con una fuerza descomunal exactamente en el mismo lugar que aquel impacto prehistórico.
Los resultados fueron inesperados. En lugar de generar un cráter y devastar el entorno, la explosión se contuvo a sí misma y comenzó a devorar todo a su alrededor. Los científicos determinaron que se había formado un agujero negro de tamaño y fuerza nunca antes vistos. Según los expertos, con el tiempo consumiría todo el planeta, creando un espacio-tiempo donde todos seríamos uno y ninguno a la vez, un estado físico, filosófico y cuántico más allá de la imaginación humana. El proceso tomaría decenas de millones de años, pues los agujeros negros siempre se toman su tiempo.
Reacciones internacionales
Ante esta ruptura de todo el conocimiento científico, muchos países buscaron acceder al fenómeno. Estados Unidos quería utilizar la energía del agujero negro para alimentar a su ejército; China deseaba contactar con alienígenas; y Argentina pretendía exhibirlo como prueba de que uno de sus escritores había predicho el evento siglos atrás (pues incluso con el centro del universo a más de 7,000 kilómetros de distancia, seguían queriendo ser el centro de atención). Finalmente, se decidió que el agujero negro se encontraba en territorio mexicano, por lo que México tenía la última palabra.
La decisión mexicana
Tras complejas discusiones políticas sobre las implicaciones morales de lidiar con un fenómeno nunca antes visto, las autoridades mexicanas tomaron la mejor decisión posible: convertirlo en la atracción turística más grande del mundo. Después de todo, el meteorito cayó en Yucatán por alguna razón.
Turismo en el agujero negro maya
Si usted visita Yucatán, no olvide pasar por el agujero negro maya. Podrá tomar fotografías más rápidas que la velocidad de la luz, visitar centros de meditación para contactar con el otro lado, e incluso observarlo de cerca a través de un telescopio especial. Venga al Hotel Infinito, donde todos somos uno... eventualmente.



