A un mes de que comience el Mundial 2026, el sector hotelero de Estados Unidos enfrenta una crisis de reservas. Según una encuesta de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (AHLA), el 80% de los hoteleros en las sedes mundialistas califican el torneo como un evento sin trascendencia en términos de ocupación.
Expectativas vs. Realidad
La promesa de Gianni Infantino de convertir el Mundial 2026 en el equivalente a 104 Super Bowls operando simultáneamente no se ha cumplido. A cinco semanas del inicio, las reservas anticipadas no solo no han explotado, sino que en ciudades clave están por debajo de un verano promedio. El análisis de la FIFA proyectaba una producción económica de 30,500 millones de dólares, basado en una afluencia masiva de turistas internacionales que aún no se ha materializado.
Ciudades más afectadas
- Kansas City: Entre el 85% y 90% de los hoteles reportan reservas inferiores a cualquier junio o julio sin eventos deportivos.
- Boston, Filadelfia, San Francisco y Seattle: El 80% de los establecimientos afirman que el Mundial es irrelevante para sus finanzas.
- Nueva York y Los Ángeles: Las reservas están en niveles de demanda normal, lejos de la saturación esperada.
- Dallas y Houston: El 70% de los hoteles no ven un impulso incremental; el Mundial solo ocupa el lugar de turistas de verano, sin sumar nuevos visitantes.
Barreras de visa y costos elevados
Siete de cada 10 encuestados por la AHLA aseguran que las barreras de visado y las tensiones geopolíticas han sido el principal freno. Para los aficionados de selecciones emergentes, conseguir una cita consular en menos de un mes es casi imposible. Jan Freitag, director de análisis en CoStar, señala que el tiempo se ha agotado: si un equipo tiene afición que necesita visado, ese plazo ya expiró. Ahora se depende de los estadounidenses que ya están en el país, lo que transforma el perfil del torneo de una fiesta internacional a un evento de consumo local.
Además, la dispersión geográfica ha encarecido y complicado los viajes entre sedes, ahuyentando a los seguidores que solían acompañar a su equipo durante toda la fase de grupos. El precio del mercado secundario de boletos, calificado de agresivo por Freitag, también limita la demanda de alojamiento cercano a los estadios.
Esperanza en la fase final
La industria hotelera apuesta ahora a la fase de eliminación directa, con la esperanza de que, conforme avance el torneo, los aficionados locales e internacionales con documentos en regla decidan viajar de último minuto. Alan Fyall, de la Universidad de Florida Central, sugiere que el repunte podría verse hasta finales de junio. Sin embargo, los expertos son reservados: aunque los estadios lucirán llenos y la transmisión televisiva será impecable, el impacto en el sector hotelero podría ser el más bajo en décadas para una Copa del Mundo. Estados Unidos se prepara para una fiesta donde las camas sobrarán y la promesa de los 104 Super Bowls quedará solo como una frase de marketing desmentida por la realidad.



