Dos discursos opuestos sobre la soberanía de México
Dos discursos opuestos sobre la soberanía en México

En ocasiones, escribir sobre México se vuelve una tarea repetitiva y cansada para los lectores. Una y otra vez se debe abordar la miserable situación económica del país, el fracaso del sistema de salud en todos sus niveles, el narcogobierno que se niega a ser nombrado y las insufribles conferencias matutinas. Por ello, hoy se desea comentar dos textos: un discurso y una carta.

El discurso de Cayetana Álvarez de Toledo

La diputada del Partido Popular de España, Cayetana Álvarez de Toledo, pronunció un discurso en la Universidad de la Libertad, en la Ciudad de México. En él, llamó a defender la soberanía y denunció con palabras extremadamente críticas al gobierno de Claudia Sheinbaum. También se manifestó en contra de la coartada de la memoria histórica y de los populismos.

“Vengo a defender la soberanía de los mexicanos frente a sus verdaderos enemigos, que no son exactamente los que señala el gobierno de México, que no están en capitales extranjeras, sino dentro del país, y que avanzan implacables”, afirmó Álvarez de Toledo.

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La diputada sostuvo que México “nunca fue colonia sino virreinato complejo, mestizo y deslumbrante”. Denunció la hipocresía de quienes “defienden para México lo que jamás defenderían para sí mismos: una revolución comunista, un régimen de partido único, una dictadura perfecta”.

“¿Qué quiero yo para España? Libertad, seguridad física y jurídica. Separación de poderes, pluralismo político, democracia plena. ¿Qué quiero para México? Exactamente lo mismo”, declaró.

Para ella, quien amenaza la soberanía mexicana no es Estados Unidos, ni España, ni la historia. Lo que la amenaza es “el crimen organizado, el populismo autoritario y la mentalidad de dependencia”.

El populismo autoritario “desmantela las instituciones que podrían frenarlo, elimina los contrapesos que podrían controlarlo, destruye los árbitros que podrían juzgarlo. Ésta es hoy la mayor amenaza a la soberanía de los mexicanos. No viene de fuera. No la ejerce ningún gobierno extranjero con marinas o servicios secretos. La imponen quienes dicen gobernar en nombre del pueblo, pero lo hacen en beneficio propio o de poderes fácticos que nadie controla. Sin golpe de Estado, sin tanques en la calle, la democracia mexicana se ha ido vaciando. Queda el nombre. Queda la fachada, desaparece la sustancia”.

El gobierno, señaló, “debería empezar por garantizar, a quienes la han perdido, la soberanía más elemental”.

La carta anónima

Por otro lado, una carta escrita por un señor que “ya no está” no solo ofende y minimiza a la Presidenta, sino que habla de sus miedos escondidos. En ella se lee: “Apoyo sin condiciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump”.

“No me extraña que en la embestida del gobierno de Estados Unidos contra el de México se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre. Para ser más claros: algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas”.

“Lo único que me llama la atención es el sorprendente cambio de actitud del presidente Donald Trump, en especial en la relación con México. Hablando de lo que me consta y puedo probar, el Trump de ahora es distinto al que traté. Hoy a Trump le interesa más la historia que el cargo y no le gustaría ser recordado como responsable de una crisis económica y de bienestar social y, sobre todo, el ser identificado como un mandatario atrabancado que se peleó con casi todo el mundo, incluido el Papa y hasta con sus vecinos de Canadá y México”.

“No descarto —y deseo— que el presidente Trump rectifique; ojalá que vuelva a gobernar como antes, con entusiasmo, de manera personal, que mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados. Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”.

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Dos visiones contrapuestas

Dos discursos para recordar: uno vibrante, seguro, optimista, libre y propositivo, que sostiene que “el peligro para la soberanía no viene de fuera, sino de sus políticos aliados con el narco, que afectan a todos los ciudadanos”. El otro, una carta del habitante de La Chingada, cuyo cerebro está cada día peor, no duerme, sabe que pronto la justicia lo perseguirá y lo condenará, y cobarde le pide a Trump que sea “buenito como antes”. ¡Qué vergüenza!