El México de la 4T: la crisis sin fin
El México de la 4T: crisis sin fin

¿Qué es una crisis? Es cuando un conflicto o problema amenaza la estabilidad y desarrollo de una organización, poniendo en riesgo a sus miembros, valores, estructura y continuidad. La definición es sencilla, pero pocos logran evitar las crisis y menos aún resolverlas. Siempre hay amenazas internas o externas: huelgas, errores, pérdida de personal clave, corrupción, cambios en los negocios o guerras. La crisis surge cuando no hay preparación ni capacidad de adaptación; se pierden la misión y los valores, se traicionan principios y se fomenta la corrupción. Las peores crisis comparten algo: la organización pierde el control y queda a merced de sus errores y factores externos. ¿Le suena conocido?

En México conocemos bien las crisis, la mayoría provocadas por gobiernos y burocracias que, en lugar de buscar el bien común, usan el poder para beneficio propio. El egoísmo predomina sobre el bien común, una constante en nuestra historia.

Un error grave durante las crisis es buscar culpables en lugar de soluciones, y creer que se tiene el control. Si es difícil enfrentar una crisis con una organización competente, imagínese hacerlo con una donde no se respetan valores ni leyes, con 90% de lealtad inexistente y 10% de capacidad. Así es la 4T.

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El Mundial era el escenario perfecto para mostrar al mundo que la Cuarta Transformación es lo que pregona. Tuvieron siete años para crear infraestructura, pero el evento solo demostró la nula preparación e ineptitud del gobierno. En otros países, todo está listo un año antes para pruebas. Las obras en Monterrey, Guadalajara y CDMX no estarán ni cerca de concluirse, pese a inauguraciones falaces. Tampoco están listos los protocolos de seguridad ni la infraestructura tecnológica. No hay cortina de humo que tape el sol.

A esto se suman las crisis que amenazan a Morena y al sistema político. Cuando creían tener controlados los tres Poderes, surgió un contrapeso inesperado: las amenazas de la administración Trump, que ha destapado nexos de políticos morenistas con el crimen organizado, ahora considerados terroristas.

Por más discursos de soberanía, el principal enemigo de México está dentro: los corruptos, los ladrones, los que traicionan al país y se enriquecen ilegalmente. Y no tienen a la gente correcta para resolver las crisis que ellos mismos crearon.

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