El fin del sueño mundialista
El sueño llegó a su fin. Tras 25 días de ilusión, la Selección Mexicana fue eliminada del Mundial 2026 por Inglaterra. La cruda realidad regresa: desapariciones forzadas, madres buscadoras sin apoyo, extorsiones, desplazamientos por crimen organizado, complicidad gubernamental, sistema de salud en ruinas, niños con cáncer sin medicamentos, una Suprema Corte sumisa, legisladores oficialistas abyectos, persecución a la libertad de expresión y asesinatos de periodistas. Durante el torneo, solo existió el juego, como lo llamó el inolvidable Ángel Fernández.
El mérito de la Selección Mexicana
Pese a las carencias del futbol mexicano, la Selección logró cuatro victorias consecutivas sin recibir goles. El partido más destacado fue contra Inglaterra, uno de los mejores equipos del mundo, al que mantuvieron arrinconados la mayor parte del encuentro. El equipo mexicano bombardeó la portería rival y obligó al arquero inglés a realizar múltiples atajadas, aunque finalmente cayeron por 2-1.
La realidad del futbol mexicano
Este desempeño no debe ocultar la triste realidad del futbol nacional: no hay ascensos ni descensos, lo que fomenta el conformismo; además, la alta cantidad de jugadores extranjeros cierra oportunidades a los jóvenes mexicanos. Esta Selección estuvo muy por encima del nivel general del futbol mexicano, gracias a una acertada selección de jugadores y al trabajo del entrenador Javier Aguirre, quien logró un equipo armonioso, con temple y coraje.
La afición: entre la euforia y la incivilidad
La afición mexicana fue alabada por los cronistas, pero también mostró conductas incivilizadas: abuchear el himno rival, armar escándalos en hoteles para impedir el sueño a los jugadores, y durante las celebraciones se registraron tocamientos abusivos a mujeres, robos de celulares y empujones que provocaron muertes. La fiesta no debe convertirse en delito o tragedia.
Un nuevo sueño: un mejor país
El sueño futbolístico terminó, pero el columnista invita a soñar con un país mejor: más vivible, civilizado, democrático, justo y solidario. Ojalá que ese sueño no termine sin conseguirlo.



