Un economista disruptivo al servicio del Estado
Óscar Levín Coppel, fallecido recientemente, fue un economista disruptivo cuya trayectoria abarcó múltiples capítulos de la historia contemporánea de México. Desde sus inicios en la Secretaría de Hacienda hasta su paso por la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, Levín demostró una capacidad única para reinventarse y servir al Estado en diversos ámbitos.
Según José Antonio Meade Kuribreña, quien escribió un homenaje póstumo, Levín se preciaba de ser amigo de sus jefes, pero se distinguía por ser el mejor amigo de sus exjefes, una cualidad escasa. Su primer jefe fue David Ibarra Muñoz, secretario de Hacienda entre 1977 y 1982, con quien trabajó como director general de Crédito Público, un nombramiento clave para un funcionario tan joven.
De las finanzas públicas a los medios de comunicación
Tras la salida de Ibarra, Levín se reinventó y asumió la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía en la Secretaría de Gobernación, pasando del rigor de las finanzas públicas al pulso de la relación entre el Estado y los medios. Posteriormente, incursionó en la política capitalina como delegado en Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón, y como diputado local en la Asamblea del Distrito Federal, siempre militante del PRI.
Presidente de la Comisión de Hacienda en la alternancia
En el año 2000, Levín presidió la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, en un contexto de alternancia política con Vicente Fox como presidente. Fox no tenía mayoría simple, lo que hacía difícil aprobar los paquetes económicos. Levín, desde el PRI, logró consensos que dieron viabilidad financiera al primer gobierno de la alternancia. Entre 2000 y 2002, las tres grandes calificadoras —Fitch, Moody's y Standard & Poor's— otorgaron a México, por primera vez en su historia, el grado de inversión, apoyadas en el buen manejo de las finanzas públicas y en la coordinación entre política monetaria y fiscal.
Agustín Carstens, entonces subsecretario de Hacienda, buscó que México obtuviera una Línea de Crédito Flexible del Fondo Monetario Internacional. Para ello, se requerían reformas profundas al sistema financiero. En apenas tres semanas, se dio cauce institucional al problema de los ahorradores defraudados por cooperativas y cajas de ahorro popular a través del Fideicomiso Pago, creado por ley. La Comisión de Hacienda, presidida por Levín, dictaminó la ley que le dio origen, con el apoyo de Beatriz Paredes como presidenta de la Cámara.
Reformas estructurales y la Línea de Crédito Flexible del FMI
Las reformas impulsadas en ese periodo —banca de desarrollo, ahorro para el retiro, transparencia, disciplina presupuestal— fueron los cimientos que hicieron a México merecedor de la confianza internacional. México se convirtió en el primer país del mundo en recibir la Línea de Crédito Flexible del FMI, un instrumento reservado a economías con finanzas públicas sanas e instituciones sólidas.
Liquidación de Banrural y creación de la Financiera Rural
En mayo de 2002, Meade fue nombrado director del Sistema Banrural, que perdía varios miles de millones de pesos al año. Con el apoyo del presidente Fox y las secretarías de Hacienda y Agricultura, se impulsó una iniciativa para liquidar Banrural y crear la Financiera Rural. La iniciativa requería los votos del PRI, y la Comisión que Levín presidía fue pieza clave para el dictamen. La Financiera Rural nació sana y prestó servicio por dos décadas.
Últimos cargos y legado
Levín presidió la Condusef, dirigió la Casa de Moneda de México y fue vocal de la Junta de Gobierno del IPAB, un cargo que requiere el aval de las dos terceras partes del Senado, el consenso más amplio exigido por el marco institucional. Su nombre fue aceptable para prácticamente todas las fuerzas políticas, lo que habla de su capacidad de diálogo.
En palabras de Meade, "México le debe a Óscar Levín más de lo que sabe". Su legado institucional perdura en las bases de la estabilidad financiera del país. Descanse en paz Óscar Levín Coppel.



