Grandes mentes analizan ideas, no personas: lección para emprendedores
Grandes mentes analizan ideas, no personas

En medio de la vorágine futbolera actual, Salo Grabinsky, reconocido analista, reflexiona sobre un adagio que considera crucial para emprendedores y empresas: “Las grandes mentes analizan ideas, las mentes promedio discuten eventos, y las mentes pequeñas solo hablan de personas (rivales, enemigos, chismes, etcétera)”.

El espíritu emprendedor: visionarios que crean oportunidades

Grabinsky traslada este adagio al campo del emprendimiento y la creación de empresas. Destaca que el reducido grupo de personas visionarias es fascinante: gente inquieta, a veces sin estudios, que busca salir adelante mediante conceptos diferentes e ideas novedosas, con el gran esfuerzo de crear oportunidades de proyectos rentables. Su escenario es el largo plazo, pues saben que las ideas por sí mismas no generan nada si no se convierten en oportunidades que, a su vez, se transforman en empresas productivas y en crecimiento.

“Obviamente, hay gente brillante en las artes, la cultura y los científicos-inventores, pero me refiero a emprendedores que toman riesgos calculados y crean las estructuras necesarias para generar un proyecto productivo y hacerlo crecer”, aclara Grabinsky.

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Escasez de emprendedores en un mundo tecnológico

El autor afirma haber conocido a muy pocos seres con esas características, y el mundo los necesita urgentemente. Las tecnologías actuales, como la inteligencia artificial, la robotización y otros grandes inventos, provocan inseguridad laboral, desempleo en ciertas áreas y menos oportunidades, especialmente para jóvenes que inician su carrera y adultos mayores aún productivos. “Repito, hay muy pocos, pero el ser humano sigue creciendo, innovando, y hay que promover la creatividad y el emprendimiento”, enfatiza.

La mayoría: mentes promedio atrapadas en eventos cotidianos

Grabinsky señala que los del segundo tipo —mentes promedio— somos la mayoría de la población activa, viviendo una serie de eventos internos (familia, empleo, nivel de vida) que absorben la mayor parte del tiempo y recursos, tanto físicos como materiales. “El tiempo y los recursos son, además de la salud razonable, los elementos con los que debemos lidiar permanentemente, dejando poco espacio a la recreación, educación y a pensar nuevas ideas. La vida moderna es muy complicada, pero aquellos que tienen el tiempo libre tampoco lo utilizan a plenitud”, comenta.

Mentes pequeñas: el chisme como vocación

Finalmente, están los seres con mente pequeña que, en vez de hacer algo que les genere satisfacción o mejore su baja autoestima, se dedican a ver fallas en la gente, hacer del chisme su vocación y contribuir poco a la dinámica familiar y su entorno. “Desgraciadamente existen profesionales del chisme y, con la proliferación de las maravillosas tecnologías actuales, inundan las redes sociales con mensajes falsos, malignos y, a veces, patrocinados por instituciones políticas para difundir fake news”, denuncia Grabinsky.

El autor aclara que todos los seres pensantes tenemos las tres características en mayor o menor grado, aunque los que generan y ponen en marcha ideas que se vuelven oportunidades son una ínfima minoría. “Las demás categorías somos nosotros, y nadie es ajeno al chisme y la ‘tenebra’, pero ojalá se reduzcan y los que la sigan haciendo reflexionen… y emprendan algo creativo”, concluye.

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