Inglaterra eliminó a México por 3-2 en el Mundial de 2026, un partido que evidenció dos modelos de fútbol opuestos. Mientras Inglaterra se reformó profundamente hace más de tres décadas, México postergó los cambios necesarios.
El legado de Margaret Thatcher en el fútbol inglés
Durante años, Inglaterra fue el ejemplo de todo lo que podía salir mal en el fútbol. El hooliganismo se convirtió en una grave dificultad, y las tragedias de Heysel (1985) y Hillsborough (1989) exhibieron un ecosistema deteriorado. Los clubes ingleses fueron expulsados de las competiciones europeas, y el fútbol de la isla parecía condenado a vivir de su pasado.
En ese contexto surge la figura de Margaret Thatcher. La entonces primera ministra veía los estadios como focos de violencia y catalogó a los aficionados en la misma categoría que a los mineros en huelga o los sindicalistas: grupos problemáticos de la clase obrera. Sus críticos sostienen que su política de confrontación profundizó la fractura entre el gobierno y la cultura del fútbol. Otros argumentan que el endurecimiento institucional fungió como el detonante del proceso que obligó al fútbol inglés a reinventarse.
La creación de la Premier League y la internacionalización
La respuesta llegó en 1992 con la creación de la Premier League. Fue una revolución económica, mediática y deportiva que abrió las puertas a futbolistas de prácticamente todos los rincones del planeta. Como antecedente, Paul Gascoigne relata en sus memorias el caso de Mirandinha, el primer brasileño en llegar al fútbol inglés. Como no hablaba nada de inglés, Gazza se encargó de "enseñarle", pero únicamente le reveló insultos y groserías que el sudamericano repetía ante el cuerpo técnico y la prensa, pensando que eran saludos corteses.
Los futbolistas de los cinco continentes elevaron el nivel hasta convertir a la Premier en la liga más poderosa del mundo. No faltaron las críticas: durante años se insistió en que la invasión de extranjeros cerraba el paso al talento local y debilitaba a la selección inglesa. En un partido de febrero de 2005, el Arsenal inauguró el extremo de no contar, ni en titulares ni suplentes, con ningún jugador inglés.
El camino opuesto de México
Pero el tiempo dio la respuesta. Mientras la Premier se internacionalizaba, Inglaterra comenzó a producir una generación de futbolistas formada en un entorno de máxima exigencia. La apertura, lejos de destruir el talento nacional, terminó elevando sus estándares.
México eligió un camino distinto, basado en una política asistencialista. Se suspendió el descenso y los gobiernos locales invitaron a llevar equipos a plazas nuevas. El contraste quedó expuesto en el Mundial de 2026. México alcanzó, por fin, el anhelado quinto partido, pero el contexto obliga a matizar la celebración. No fue consecuencia de haber roto una barrera histórica bajo el mismo formato que durante décadas le resultó infranqueable. Fue posible porque la Copa del Mundo aumentó el número de participantes y añadió una ronda más de eliminación directa.
La estadística cambió, pero la sensación de fondo no necesariamente. El problema no es haber perdido con Inglaterra. Lo preocupante es que el debate sigue girando alrededor de soluciones superficiales. Es, en parte, lo que el escritor español Vicente Verdú llamó para el juego "la ética de la penuria" que llega "como el catalizador de una coyuntura idónea para desarrollar el comercio con lo real" (en El fútbol: mitos, ritos y símbolos).
Las derrotas suelen ofrecer una fotografía del presente. El 3-2 frente a Inglaterra mostró a dos modelos separados por décadas de decisiones.



