Hace unos días, el expresidente Felipe Calderón inició su discurso con una reflexión contundente: la diferencia entre hacer lo conveniente y hacer lo correcto. Él optó por lo segundo, aun a riesgo de enfrentar la embestida del gobierno autoritario que desde 2018 ha hostigado y desacreditado a la gobernadora Maru Campos. Su presencia en el evento fue un acto de solidaridad que lo exponía, pero que demostró su compromiso con la rectitud.
Un llamado a la acción ciudadana
Esta situación nos invita a todos los mexicanos a tomar acción, a dejar la desidia, la comodidad y la zona de confort. Es momento de no voltear hacia otro lado cuando ocurren los conflictos, de no ignorarlos por miedo, conveniencia o indiferencia. En un país desgastado como el nuestro, es tiempo de dar un paso al frente, recordando las palabras del Himno Nacional: “un soldado en cada hijo te dio”.
Más allá de las ideologías
Hoy México no requiere ideologías, sino causas. No necesita más pleitos con la historia, sino compromiso con el futuro. No requiere politiquería, sino acciones concretas. No necesita encono, sino paz. Nuestro país no demanda más discursos, sino resultados. No necesita miles de políticos, sino miles de ciudadanos comprometidos con su entorno, su sociedad y su país, dispuestos a hacer lo necesario para alcanzar la armonía y la unidad.
Gobernantes empáticos y comprometidos
Lo que los mexicanos esperan son gobernantes empáticos, comprometidos y sensibles a los problemas que más lastiman, aquellos que durante demasiado tiempo han hecho llaga en el cuerpo nacional. Es momento de dejar a un lado los colores, las siglas, las ideologías, los resentimientos, los complejos y la ignorancia.
Un Estado comprometido con la realidad
Hoy México demanda un Estado más comprometido con lo que verdaderamente aqueja a cada persona, con aquello que se vive y se ha normalizado en la cotidianidad. Un Estado que permita dejar de vivir con el temor de salir de casa sin saber si se va a regresar. El Estado debe optar por hacer lo correcto, más allá de lo conveniente, caiga quien caiga, se pierda quien se pierda. Hacer lo contrario sería dar la estocada final a nuestra nación.



