El narrador argentino Gastón García Marinozzi (1974) explora en su libro híbrido 'Instrucciones para matar al padre' (Alfaguara) las distintas maneras en que los hijos literatos cuentan a sus progenitores, a partir de la lectura de autobiografías de escritores como Malcolm Lowry, Philip Roth, Paul Auster, Truman Capote, Milan Kundera, Hanif Kureishi, Salman Rushdie, Orhan Pamuk y Vladímir Nabokov.
La reinvención del padre en la literatura
“Al leer los textos de estos autores me di cuenta de lo infinito que es el tema de la paternidad y lo diverso que puede llegar a ser; pero también de las distintas maneras que tiene el hijo de contar al padre”, afirma García Marinozzi en entrevista. El escritor destaca que, en estas autobiografías, “la visión del hijo es de alguna forma la oportunidad de inventarse a un padre; es decir, al contrario de Geppetto cuando, en la novela de Carlo Collodi, le da vida a Pinocho, aquí es Pinocho creando a su padre, reinventándolo”.
La mentira como herramienta literaria
García Marinozzi advierte que “las autobiografías de los escritores muchas veces están llenas de mentiras. Las escribe alguien que hace de la mentira su materia de trabajo, de sus historias. Es el uso de la memoria para mover el artefacto literario”. El autor, también periodista, leyó estas autobiografías para nutrir su libro, que define como “un pastiche entre la memoria y la ficción”.
Matar al padre como acto de liberación
“La carga del padre puede ser terrible, tan pesada que puede impedir el desarrollo propio; por eso hay que matarlo, metafóricamente hablando, para poder vivir nuestra vida. Matar al padre, en sentido figurado, es un acto de amor, de liberación y hasta de paz”, afirma. Sin embargo, para los grandes narradores citados, el padre no es una carga, sino una inspiración. “Los evocan con amor y admiración. Incluso en tres casos, Pamuk, Kureishi y Nabokov, los progenitores escribían sin imaginarse que sus hijos llegarían a ser literatos profesionales”, agrega.
Ejemplos de padres escritores no profesionales
García Marinozzi señala que “Pamuk, por ejemplo, escribe sobre su padre y se cuestiona a la vez quién hubiera podido llegar a ser. En 'La maleta de mi padre', su discurso cuando gana el Nobel de Literatura, recuerda que su padre, quien viajaba mucho porque era vendedor, llegaba a casa y siempre se encerraba a no sabía qué. Pero luego descubrió que se iba a su cuarto a escribir y que guardaba todos sus manuscritos en una maleta. Se pregunta qué hubiera pasado si su padre se hubiera atrevido a publicar sus textos y él los hubiera podido leer. Su padre contuvo la pasión de ser escritor para trabajar y alimentar a su hijo, que terminó siendo un Premio Nobel”.
El cronista añade que “Rushdie también recuerda que su padre quería ser escritor. Kureishi encuentra un manuscrito de su padre. Ninguno de los tres progenitores fueron escritores profesionales, pero sus hijos estuvieron al pendiente de esos deseos no cumplidos. A veces crecemos gracias a que nuestros padres abandonaron ciertos sueños”.
La preservación de la memoria en Nabokov
En el caso de Nabokov, indica que “describe la adoración que tenía por su padre, y éste por su propio padre, es decir, el abuelo de Nabokov. Dice que todo el tiempo escribió para preservar la memoria de su padre, que fue un intelectual y político. Escribía un diario con los detalles de su vida. Entonces, Nabokov hijo preserva su memoria y la de su padre”.
La paternidad en la literatura mexicana
El dramaturgo y guionista admite que “todos los escritores reinventamos a nuestros padres. Es nuestra manera de sobrevivir, de reconciliarnos y de poder 'matarlos'. Necesitamos una versión caprichosa de ellos para poder dar sentido a nuestras vidas. Es un derecho, una ley de vida”. Destaca que la figura del padre ha sido fundamental en la literatura mexicana. “Desde 'Pedro Páramo' de Juan Rulfo hasta 'La cabeza de mi padre' de Alma Delia Murillo, la paternidad es tal vez el principal rasgo; la búsqueda del padre se da también en el cine, en la política y en el parque de la esquina”.
La imagen de Eneas como símbolo
Por eso le fascina una imagen que se describe en la 'Eneida' de Virgilio. “Eneas, cuando escapa de Troya, porque está ardiendo, lleva a su hijo de la mano y a su anciano padre en los hombros. En algún momento todos vivimos esto, porque unen el pasado, el presente y el futuro”.



