La propuesta de la FIFA para vender el 20 por ciento del negocio del Mundial involucra al presidente estadounidense Donald Trump y a la familia Kushner. La UEFA y la Concacaf ya reaccionaron; el Congreso de Estados Unidos investiga.
Un plan sin precedentes en la historia del fútbol
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, busca crear una nueva empresa denominada FIFA Forward Enterprise. Esta sociedad administraría buena parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo. La propuesta contempla vender hasta el 20 por ciento de esa compañía a inversionistas privados para obtener recursos inmediatos y acelerar el crecimiento comercial del organismo.
Nunca antes la FIFA había considerado compartir la propiedad económica del Mundial con capital privado. El torneo genera miles de millones de dólares cada cuatro años entre derechos de televisión, patrocinios, hospitalidad, venta de boletos, licencias comerciales y acuerdos digitales. Para muchos dirigentes europeos, vender una participación equivale a hipotecar el activo más valioso del fútbol.
La tormenta política cruza el Atlántico
La UEFA convocó una reunión de emergencia con sus 55 federaciones nacionales. La Concacaf hizo lo propio apenas conoció los detalles del proyecto. En Europa comenzó a mencionarse el boicot, una palabra que pocas veces aparece cuando se habla del Mundial. Mientras el fútbol debatía el futuro de su principal activo económico, el escándalo llegó a Washington.
El Comité Judicial de la Cámara de Representantes abrió un nuevo frente contra Gianni Infantino después de que surgieran dudas sobre los vínculos entre la FIFA y el entorno más cercano del presidente Donald Trump.
Los Kushner, el nexo clave
La conexión comienza con Joshua Kushner, de 41 años, director de Thrive Capital, una de las firmas de inversión más importantes de Silicon Valley. De acuerdo con un reporte de Politico, su vehículo financiero Thrive Eternal encabeza el grupo de inversionistas que analiza convertirse en el principal socio de FIFA Forward Enterprise.
Joshua es hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump y uno de los hombres de mayor influencia durante el primer mandato del hoy presidente de Estados Unidos. Jared fue enviado especial para Medio Oriente, encabezó negociaciones diplomáticas con Israel y países árabes, mantuvo contacto permanente con Arabia Saudita y durante años fue considerado uno de los hombres con mayor acceso al Despacho Oval.
Aunque Jared vendió su participación en Thrive Capital cuando ingresó a la Casa Blanca en 2017 para evitar conflictos de interés, el apellido Kushner sigue ligado al fondo que ahora busca entrar al negocio del Mundial.
Un historial familiar que aviva la controversia
Charles Kushner, padre de Jared y Joshua, fue condenado en 2005 por evasión fiscal, manipulación de testigos y financiamiento ilegal de campañas políticas. Pasó por prisión hasta que Donald Trump lo indultó en 2020. Años después, durante el regreso de Trump a la presidencia, lo nombró embajador de Estados Unidos en Francia.
Ese historial convirtió una operación financiera en un asunto político. Jamie Raskin, congresista demócrata y miembro del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, sostiene que la FIFA mantiene una relación demasiado estrecha con el entorno de Trump y decidió abrir una investigación para conocer el alcance de esos vínculos.
En una declaración difundida por Politico, Raskin acusó a Infantino de "hacer negocios directamente con la familia Trump" y recordó que la FIFA trasladó oficinas a la Trump Tower de Nueva York, además del reconocimiento que el dirigente entregó al mandatario estadounidense durante un evento celebrado el año pasado.
La investigación congresional
Para el legislador, la posible participación del fondo encabezado por Joshua Kushner en la compra del 20 por ciento del negocio del Mundial representa mucho más que una inversión: un posible conflicto de interés. Por esa razón solicitó documentos relacionados con cualquier beneficio otorgado por la FIFA al presidente estadounidense, los registros de visitantes en las oficinas instaladas dentro de la Trump Tower y la información referente a las negociaciones alrededor de FIFA Forward Enterprise.
Hasta ahora no existe evidencia pública de que Donald Trump obtenga un beneficio económico directo de la operación. La investigación no acusa al mandatario de participar como inversionista ni de recibir recursos de la FIFA. Lo que intenta establecer es si la cercanía política y empresarial entre Infantino y el círculo familiar de Trump influyó en el desarrollo de un proyecto que podría transformar el negocio del fútbol mundial.
Trump y su influencia en la FIFA
En más de una ocasión Trump ha presumido públicamente la relación que mantiene con el presidente de la FIFA. Incluso aseguró que una conversación directa con Infantino influyó para revisar la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial de 2026, una declaración que alimentó todavía más las dudas sobre la cercanía entre ambos dirigentes. La FIFA, por su parte, ha insistido en que el proyecto FIFA Forward Enterprise busca fortalecer las finanzas del fútbol y que ninguna decisión se ha tomado aún.



