La activista y notaria Norma Romero Cortés denunció ser víctima de una persecución sistemática, hostigamiento y un reciente acto de violencia que, advierte, busca frenar su lucha contra la corrupción y estructuras patriarcales en instituciones públicas. Tras años de litigio, obtuvo un amparo (1497/2025) en el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Administrativa, pero lo calificó como un "triunfo pírrico".
Amparo insuficiente
"El amparo se ganó, sí, pero en realidad solo sirve para reiniciar todo desde cero. Después de más de cuatro años, lo que recibimos son migajas de justicia", declaró. El caso involucra a un servidor público y señala a funcionarios del Infonavit por omisiones para proteger al presunto agresor.
Allanamiento e intimidación
El 25 de abril, alrededor de las 6:55 horas, Romero encontró a un hombre en su oficina. "Pensé que era personal de mantenimiento, lo saludé. Pero segundos después vi que la caja fuerte estaba destruida". Al confrontarlo, el sujeto dijo que "el jefe" lo había enviado a buscar dinero. La activista mantuvo la calma y salió. El individuo huyó pero fue detenido en una panadería, donde confesó el robo y el allanamiento.
"Esto no fue un robo común. Fue un mensaje, un intento de intimidarme", denunció. Días antes, recibió una llamada de Jesús Cabrero, quien le propuso un acuerdo para beneficiar a una exfuncionaria denunciada. "Me dijeron que me 'pusiera de acuerdo', que podía obtener beneficios si dejaba esto en el olvido. Fue un intento de comprar mi conciencia", aseguró. Al rechazarlo, fue advertida de represalias.
Violencia institucional
Romero denuncia también el congelamiento de sus cuentas bancarias por más de un año y medio, como "asfixia económica para obligarme a desistir". Además, una carpeta de investigación por violencia contra las mujeres iniciada en 2021 no ha tenido avances. El 22 de abril, se realizó una audiencia de imputación en su ausencia, con actitud hostil y archivo del caso.
Protocolo Violeta y activismo
Más allá de lo legal, impulsa el "Protocolo Violeta" para proteger a mujeres. "Cuando las mujeres administran el patrimonio, aumenta el nivel educativo de sus hijos", explicó. También promueve mecanismos para visibilizar a deudores alimentarios y agresores.
Llamado urgente
"El Estado debería garantizar una vida libre de violencia, pero en cambio nos empuja al último eslabón de la cadena", advirtió. Hizo un llamado a la sociedad civil y autoridades: "No quiero convertirme en una más. No quiero ser una menos. Estoy alzando la voz antes de que sea demasiado tarde". Pese a las amenazas, continuará su lucha. "Pareciera que ser ingobernable en favor de las causas correctas es un pecado. Pero si no lo hacemos, ¿quién va a defender a quienes no tienen voz?", concluyó.



