La Auditoría Superior de la Federación: Baluarte Democrático en un Sistema sin Contrapesos
Un sistema efectivo de rendición de cuentas constituye una condición ineludible para que cualquier régimen político pueda ser considerado genuinamente democrático. Por esta razón fundamental, la Auditoría Superior de la Federación desempeña en México un rol estratégico de extraordinaria importancia. El poder aplastante del actual régimen, que evoca reminiscencias de los tiempos del partido hegemónico y casi único, está moldeando progresivamente un sistema político carente de contrapesos institucionales adecuados.
El Último Reducto de Fiscalización
En el horizonte institucional mexicano, prácticamente no existen organismos autónomos—con la notable excepción de la ASF—que posean la capacidad real de establecer límites concretos a los excesos gubernamentales, al gasto público irresponsable, y a las prácticas de corrupción. Tampoco hay muchos que tengan la facultad efectiva de recuperar los activos que malos servidores públicos le arrebatan sistemáticamente al pueblo. La Auditoría se ha convertido así en casi el último reducto institucional para exigir que los funcionarios se responsabilicen plenamente de sus acciones en el manejo del dinero de todos los mexicanos.
Si bien se trata fundamentalmente de un trabajo técnico especializado, este conlleva fuertes resonancias políticas y sociales, ya que busca impedir el abuso de poder y propiciar la transparencia en un entorno que frecuentemente resulta oscuro e impenetrable, como suele ser la administración pública en México. En última instancia, un organismo como la ASF contribuye significativamente a reconstruir la confianza ciudadana y, por ende, a fortalecer la gobernabilidad democrática del país.
Proceso de Sucesión en la ASF
Este contexto adquiere especial relevancia porque actualmente se encuentra en marcha, al interior de la Cámara de Diputados, un proceso intrincado y complejo para elegir a un nuevo Auditor Superior. Como se ha señalado, el perfil requerido exige no solo capacidad técnica sobresaliente, sino también una hoja de servicios intachable, habilidades de comunicación efectiva y un compromiso democrático inquebrantable.
Concluye el periodo, notablemente extenso, de David Colmenares al frente de la ASF. Su gestión se ha distinguido por la opacidad—por decirlo con suavidad—que algunos personajes del poder consideran una cualidad deseable en lugar de un defecto institucional, ya que abre anchas avenidas para la impunidad. Aunque resulte difícil de creer, existen personajes que actualmente maquinan triquiñuelas políticas para que Colmenares permanezca en el cargo.
El Gobierno de la 4T Busca un Cambio
El gobierno del Segundo Piso de la Cuarta Transformación parece inclinarse hacia un cambio significativo. Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador en San Lázaro y hombre cercano a Palacio Nacional, afirmó de manera contundente que "sería inconcebible que hubiera reelección", atajando así las versiones que sugerían dados cargados para que Colmenares o alguien de su equipo se mantuviera en el cargo.
Ramírez Cuéllar fue incluso más lejos al hacer un llamado explícito a avanzar en la aprobación de una reforma integral que modificaría sustancialmente el modelo de fiscalización vigente, con el objetivo primordial de beneficiar directamente al pueblo. Quedó planteado así un nuevo duelo político al interior de la bancada mayoritaria de Morena, cuyo resultado final dejará al descubierto el estado actual de la correlación de fuerzas dentro del grupo en el poder.
El Perfil del Posible Sucesor
De imponerse la corriente que aboga por un cambio real, el aspirante mejor perfilado para convertirse en el nuevo Auditor Superior sería Juan José Serrano, abogado con destacados entorchados académicos. Actualmente doctorante en la UNAM, aunque estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad La Salle, Serrano posee una carrera profesional que incluye cargos de alto nivel en la administración pública.
Fue secretario de la Contraloría en el gobierno de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, pero también ha destacado en la práctica privada y el ámbito empresarial. Recientemente, Serrano Mendoza conversó con periodistas de Crónica, ante quienes bosquejó lo que podría ser la nueva etapa de la ASF en caso de que el proceso lo favorezca. Subrayó la necesidad imperiosa de fortalecer tanto las capacidades técnicas del organismo como su compromiso social para recuperar, en beneficio de la gente, el dinero público indebidamente desviado.
Juan José Serrano ratificó contundentemente que la rendición de cuentas es democracia y asumió el compromiso público de robustecer significativamente la lucha contra la corrupción en el país, señalando que este debe ser el norte que guíe todas las acciones de la Auditoría Superior de la Federación en los próximos años.