Morena exhibe fracturas internas mientras gobierno minimiza denuncias de corrupción
Fracturas en Morena y denuncias de corrupción sin investigación

La crisis interna de Morena se profundiza ante denuncias de corrupción

Para regocijo de críticos y opositores, quienes desde hace tiempo anticipaban la ruptura caníbal dentro del movimiento morenista, no pasa un día sin nuevos escándalos que exhiben tanto la ineptitud en la gobernanza como la incapacidad para conducir un proyecto político con la maestría del fundador.

El descosido del costal morenista

Hoy, quien admita o no la realidad, puede observar cómo se descosen los fondos del costal con cada vez menos zurcido para mantener agrupada disciplinadamente a la grey. Entre otras razones, porque ya no existe una figura central alrededor de la cual cohesionar al movimiento como ocurría hace apenas dos años, un tiempo que parece lejano pero que en realidad es muy reciente.

Frente a este panorama de desunión interna, el podio presidencial se convierte en torre de aparente serenidad y atalaya de prudencia. Desde la perspectiva oficial, nunca pasa nada significativo y si algo ocurre, se minimiza como intrascendente: amagos sin consecuencia, cooperación sin sumisión, acatamiento sin inferioridad, transformación en proceso con pocos desencuentros.

La narrativa gubernamental presenta todo como fruslerías, naderías, escarcha pero no nevada, rumor volcánico sin erupción, simulacro sin sismo, escasez remediable, accidente sin responsable. Todo funciona, según esta versión, en el jubiloso concierto del desconcierto, aunque detrás del escenario la gastritis golpea y se requiere medicamento.

Las motivaciones actuales dentro del movimiento

La única razón para permanecer hoy en el movimiento morenista, según analistas, sería la persecución del provecho personal o la protección del pasado, aquel que con mano generosa otorgó todo cuanto algunos tienen ahora. Las "altas miras" de un movimiento redentor ya no conmueven ni convencen a nadie dentro de la casa partidista.

Las coces, mordiscos y patadas debajo o por encima de la mesa carecen, al final, de consecuencia alguna. La unidad tan anhelada y convocada repetidamente por las dirigentes, cuya capacidad directora resulta en ocasiones muy escasa, se muestra como un objetivo esquivo.

Esto se comprueba con los llamados de la presidenta de Morena, Luisa Alcalde, cuya aparente serenidad en las explicaciones frecuentes no es otra cosa que una repetición del guión ajeno dictado hace muchos años.

El discurso negacionista oficial

El discurso oficial del partido, al igual que ocurre con las tareas de gobierno y administración, adopta un tono marcadamente negacionista. Según esta postura, nada grave sucede, todo está controlado, todo tiene remedio porque no representa un problema de difícil compostura.

La versión institucional sostiene que todo se está viendo e investigando, excepto cuando se niega la investigación argumentando que no se han presentado las denuncias correspondientes. Este enfoque contrasta con las infidencias públicas contenidas en el "J'accuse" de Julio Scherer Ibarra, hermano expulsado del paraíso morenista.

La respuesta institucional a las acusaciones

Las revelaciones de Scherer Ibarra cimbraron al edificio morenista, pero el propio gobierno respondió colocando trabas y puntales mientras despreciaba al indiscreto insumiso. La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno llamó este miércoles a Julio Scherer Ibarra a presentar denuncias formales por los presuntos casos de corrupción señalados en su libro "Ni venganza ni perdón".

Durante la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Palacio Nacional, la titular de la dependencia, Raquel Buenrostro, respondió a los cuestionamientos sobre la posibilidad de investigar a partir de lo publicado. La funcionaria federal sostuvo que:

  • La institución da seguimiento a todas las denuncias que recibe, incluidas las anónimas
  • Deben existir elementos verificables para iniciar investigaciones
  • La narrativa por sí sola no es suficiente para abrir procedimientos formales

Buenrostro explicó que cuando se proporcionan datos como nombres, lugares o información concreta considerada relevante, puede iniciarse una indagatoria. No obstante, cuando únicamente se trata de dichos sin sustento documental, resulta complicado abrir un procedimiento formal.

La paradoja investigativa

Aquí surge una pregunta elemental: ¿no son precisamente las investigaciones el camino para determinar si los elementos de una narrativa pueden constituir "elementos verificables"? Lo verificable es aquello sujeto a verificación, mientras lo verificado es el resultado del proceso investigativo.

Se investiga para comprobar, probar, demostrar y encontrar evidencias irrefutables. La investigación conduce a conclusiones, no concluye en el prudente camino de cruzar los brazos porque no se tienen conclusiones previas. Para una pesquisa, búsqueda o indagatoria, no se necesitan demasiados elementos iniciales; basta con el interés de realizarla, pues las herramientas ya existen.

La realidad que persiste

Sin embargo, hay una realidad ineludible: todo lo dicho por Scherer y Fernández en el polémico y memorioso libro sobre el mundo palaciego está ahí, a la vista pública. Si nada se investiga, ocurrirá como con la negativa a practicarse una prueba de paternidad en un litigio: se darán las cosas por ocurridas por omisión.

Y si se investiga, según los críticos, se probará lo que muchos sospechan: que la ruta de Morena para subir al poder fue y seguirá siendo una escalera de corrupción de abajo para arriba, con asociaciones con el crimen organizado y ceguera ante sociedades fraternas, filiales o de complicidad en cuyo nombre todo se perdona.

La limitación de recursos como justificación

Para terminar con el tema, la señora Buenrostro señaló que la dependencia cuenta con personal limitado, por lo que se priorizan los casos en los que existan pistas claras que permitan avanzar en las investigaciones. Esta declaración genera otra pregunta incómoda: ¿entonces si hubiera denuncias formales sí se tendría suficiente personal para este caso específico?

La respuesta implícita parece ser: mejor dejarlo así, no vaya siendo cierto lo que se podría descubrir. Así la vida sigue y avanza la Revolución de las Conciencias mientras se consolida el Humanismo Mexicano.

La metáfora final

La existencia parece muelle y tranquila como las aguas de un lago, aunque debajo de la superficie pirañas de múltiples tamaños se mordisqueen unas a otras y el viejo caimán duerma en el playón ribereño frente a una gloria descascarada por el tiempo, la ambición y la ineptitud de quienes alguna vez fueron leales a su ambición.

La patria marcha y todo tiene explicación en el diccionario oficial, donde explicar es sinónimo de resolver, como se prueba con la malhadada aventura de Marx Arriaga y su barricada. Pero en la vida real, la actitud negligente e insuficiente resulta nada más que una forma improductiva de barrer debajo de los tapetes, dejando intacta la suciedad que eventualmente emergerá.