Morena se desmarca de José María Tapia tras polémico fichaje y acusaciones de corrupción
La dirigencia nacional de Morena ha protagonizado un episodio de notable torpeza política al intentar incorporar a José María Tapia Franco, una figura con un pasado marcado por graves acusaciones de corrupción y desvío de fondos durante su gestión en el Fonden. La situación ha generado un escándalo público que ha obligado al partido a retroceder de manera apresurada.
Un fichaje que terminó en ridículo
Durante semanas, Morena mantuvo un silencio cómplice mientras avanzaban las negociaciones para sumar a Tapia Franco, quien transitó del PRI al partido guinda buscando la alcaldía de Querétaro. La operación se realizó a través del Partido Verde Ecologista, aliado tradicional, pero nadie en la cúpula morena pareció cuestionar la conveniencia de reclutar a un personaje con tan mala reputación.
Solo cuando medios de comunicación y redes sociales comenzaron a señalar la incongruencia de que Morena, el partido que pregona "primero los pobres", acogiera a un empresario conocido como "el tahúr de Las Vegas" y "Mr. Sport Car de Nevada", dueño de mansiones millonarias, la dirigencia reaccionó.
La tardía rectificación de Luisa María Alcalde
La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, finalmente salió al frente para aclarar lo que debería haber sabido desde el principio: "José María Tapia no forma parte de Morena". En declaraciones contundentes, Alcalde explicó que incluso revisaron el padrón del movimiento y confirmaron su ausencia formal, aunque esto no impidió que se le considerara para postulaciones.
La dirigente morenista admitió que se ha creado una Comisión Evaluadora para revisar los perfiles de quienes se incorporan al partido, una medida que muchos consideran llegada con excesivo retraso. "Para las próximas elecciones deberían de tener un mejor filtro", reconoció Alcalde, aunque dejó claro que "a mí ya no me toca esa parte".
Un patrón de improvisación que preocupa
Este incidente no es aislado dentro de Morena, sino que refleja un patrón recurrente de falta de rigor en la selección de candidatos y aliados políticos. La facilidad con que personajes cuestionados encuentran cabida en el partido, solo para ser desechados cuando el escándalo estalla públicamente, revela graves deficiencias en sus mecanismos internos de control.
Mientras tanto, figuras como Alfonso Durazo continúan influyendo en decisiones clave, como el respaldo a Javier Lamarque Cano para sucederlo en el gobierno de Sonora, bajo el argumento de que "ha sido de los primeros en estar con Morena" y "hace bien las cosas".
Las consecuencias de la impreparación
El caso Tapia deja al descubierto varias vulnerabilidades estructurales de Morena:
- Falta de procesos transparentes para la incorporación de nuevos militantes
- Ausencia de filtros éticos efectivos para candidaturas
- Tendencia a priorizar conveniencias políticas inmediatas sobre principios declarados
- Dependencia excesiva de figuras individuales para tomar decisiones clave
Lo que comenzó como un intento discreto de sumar un político experimentado terminó convertido en un bochornoso espectáculo público que ha dañado la credibilidad de Morena y expuesto sus contradicciones internas. La creación de la Comisión Evaluadora parece un parche tardío para un problema de fondo que requiere una revisión mucho más profunda de los valores y procedimientos del partido.



