En un artículo de opinión, Erika Loyo Beristán analiza la que considera la peor semana de la presidenta Claudia Sheinbaum, marcada por la amenaza de Donald Trump de intervenir en México contra el narcotráfico y las críticas a su gestión. La autora plantea que el Estado mexicano está capturado por el crimen organizado y que el sistema político ha sido infiltrado durante décadas.
La amenaza de Trump y la respuesta de Sheinbaum
Trump declaró: "Si ellos no van a hacer el trabajo, lo haremos nosotros", refiriéndose a combatir el narcotráfico como organizaciones terroristas en México. Loyo califica esta situación como una crisis de Estado grave, donde el país enfrenta una de las peores crisis de su historia, con narcopolíticos que han entregado territorio a la criminalidad. La negligencia de la Cuarta Transformación es inaudita, pero la responsabilidad abarca a todos los partidos y al sistema político en su conjunto.
La autora describe a una presidenta desencajada, enojada, histriónica y burlona, que prefiere gesticular y apelar al nacionalismo en lugar de dar instrucciones firmes para investigar. Sheinbaum repitió la palabra "pruebas" 64 veces en siete días, lo que Loyo considera una muestra de falta de estrategia.
El caso Rocha Moya y la justicia mexicana
Loyo señala que iniciar un proceso contra el gobernador con licencia Rocha Moya y los otros diez señalados por Estados Unidos permitiría construir pruebas, pero duda de la confiabilidad de la justicia mexicana tras la reforma judicial. La presidenta se encuentra en una dicotomía entre hacer lo que pide EE.UU. (entreguismo) o preservar el control territorial, del cual tampoco tiene control real.
Decisiones polémicas: BTS vs. madres buscadoras
El miércoles pasado, Presidencia invitó al grupo coreano BTS a Palacio Nacional para saludar a fans desde un balcón, lo que Loyo critica como un acto de control de daños. La autora cuestiona: "¿En serio, Presidenta, decidió reunirse primero con un grupo musical exitoso antes que con los colectivos de madres buscadoras de personas desaparecidas?" y lamenta que se priorice un grupo musical sobre diseñar políticas públicas contra las desapariciones.
La banalidad y la victimización
La presidenta minimizó la crisis política, hablando de soberanía y no injerencia, en lugar de articular acciones de justicia que la posicionen como una verdadera jefa de Estado. Loyo afirma que nadie quiere una presidenta sumisa, pero tampoco anclada en la banalidad y la victimización. Su actuación histriónica revela la dificultad de desenredar la madeja de corrupción que involucra a toda la clase política.
El verdadero dilema no es entregar o no a Rocha Moya, sino articular la justicia nacional para todos los que han entregado el territorio al control criminal, por acción u omisión. Loyo advierte que el histrionismo de la presidenta podría traer consecuencias para todos, y concluye que alguien debería borrar de la memoria las mañaneras de la última semana, que mostraron el lado menos estratégico de la mandataria ante los acosos de Estados Unidos.



