Chile da un giro histórico con la asunción de José Antonio Kast como presidente
Este miércoles, Chile vivió un cambio de mando presidencial que marca un hito en su historia democrática. José Antonio Kast, líder del Partido Republicano y seguidor de Augusto Pinochet, asumió como el noveno presidente desde el regreso de la democracia y el primero con una clara afinidad pinochetista. La ceremonia oficial se llevó a cabo en el Congreso Nacional en Valparaíso, donde Kast sucedió al presidente saliente, Gabriel Boric, impulsando un viraje político hacia la derecha en una de las principales naciones mineras del mundo.
Ausencias destacadas en la investidura
A pesar de su cercanía ideológica con figuras internacionales de derecha, la ceremonia de investidura de Kast contó con notables ausencias. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, con quien Kast comparte afinidades en política exterior, no asistió; en su lugar, la representación estadounidense estuvo a cargo del subsecretario de estado Christopher Landau. Tampoco estuvieron presentes otros aliados como el húngaro Viktor Orbán, el salvadoreño Nayib Bukele y la italiana Giorgia Meloni, con quienes Kast se reunió en giras recientes.
Por otro lado, el presidente izquierdista de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, canceló su presencia sin especificar motivos. En contraste, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, confirmó su asistencia a la ceremonia, según informó su equipo a la AFP.
Un mandato enfocado en seguridad y control migratorio
Kast llegó al poder tras imponerse en la segunda vuelta presidencial de diciembre de 2025, con una amplia ventaja sobre la oficialista Jeannette Jara. Su campaña se centró en tres pilares fundamentales:
- Seguridad pública: Prometió combatir el crimen mediante medidas enérgicas.
- Control de la migración: Planteó la detención y expulsión de migrantes indocumentados.
- Reactivación económica: Busca impulsar la economía chilena tras años de incertidumbre.
El nuevo mandatario, de 60 años y padre de nueve hijos, ha generado tanto expectativas entre sus seguidores como críticas desde sectores de izquierda, debido a sus posturas conservadoras en temas sociales y su interpretación del legado de Pinochet. Su gabinete de 24 ministros, compuesto por 13 hombres y 11 mujeres, incluye a dos exabogados de Pinochet y una activista antiaborto, reflejando su orientación ideológica.
Desafíos políticos y agenda controversial
Kast inicia su gobierno con el reto de impulsar una agenda en un Congreso sin mayorías claras. A la derecha y ultraderecha les faltaron sólo dos diputados para alcanzar la mayoría legislativa, lo que obligará al nuevo presidente a negociar con otros sectores políticos para avanzar en reformas y proyectos de ley.
Entre sus promesas más polémicas se encuentran:
- Combatir la migración indocumentada, con planes de expulsar a casi 340 mil migrantes, principalmente venezolanos.
- Construir un muro en la frontera con Bolivia para reforzar el control fronterizo.
- Adoptar una postura firme en política exterior, reconociendo la intervención estadounidense en Venezuela y abogando por la "libertad" en Cuba.
Este nuevo capítulo en la política chilena promete ser un período de transformaciones profundas, con Kast al frente de un gobierno que busca redefinir el rumbo del país hacia posturas más conservadoras y restrictivas.
