A partir de septiembre, el Instituto Nacional Electoral (INE) pondrá en marcha dos programas permanentes para atender la violencia política contra las mujeres: uno orientado a reparar el daño a las víctimas y otro a transformar las conductas de los agresores. La decisión surge tras la sentencia SRE-PSC-47/2023 del Tribunal Electoral, derivada del caso del programa "Martes del Jaguar", donde se acreditó violencia política de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, contra diputadas federales.
Prueba piloto: baja participación y conclusión
En octubre de 2025, el INE realizó una prueba piloto. En el programa de reeducación para agresores participaron 17 hombres, pero solo siete concluyeron satisfactoriamente. En el programa de reempoderamiento para víctimas, 58 mujeres participaron y 39 terminaron todas las actividades. Estos resultados sirvieron para construir la Estrategia para la Prevención y Atención de la Violencia Política contra las Mujeres 2026-2031, que convierte estos talleres en política permanente.
Programa para víctimas: fortalecer liderazgo
El Programa para el Fortalecimiento a la Autonomía y Liderazgo de las Mujeres Víctimas de Violencia Política consta de 58 horas en 23 sesiones semipresenciales y cinco módulos. Está dirigido a mujeres que hayan ocupado cargos de elección popular, funciones en sistemas normativos indígenas, militado en partidos o participado como independientes. No es necesario haber presentado una denuncia. El objetivo no es adaptar a las mujeres al sistema, sino fortalecer su autonomía y reconstruir su identidad política.
Programa para agresores: desmontar el patriarcado
El Programa de Reeducación Integral para la Transformación de Conductas consta de 24 sesiones y 60 horas en tres módulos. Está dirigido a hombres con sentencia firme por violencia política, inscritos en el Registro Nacional de Personas Sancionadas, o de manera voluntaria. Busca que los participantes cuestionen la masculinidad patriarcal, identifiquen privilegios de género y asuman compromisos para evitar nuevas agresiones, utilizando metodologías de educación para la paz y derechos humanos.
Impacto y alcance
Con estos programas, el INE busca ir más allá de la sanción administrativa o judicial. La apuesta institucional es que la prevención de la violencia política dependa tanto del castigo como del fortalecimiento del liderazgo de las víctimas y la modificación de conductas agresoras. Según el INE, la violencia política no termina con un juicio; sus efectos persisten y pueden llevar a la autocensura y el abandono de la vida política.



