La cómplice de Epstein busca clemencia presidencial con advertencia velada
Ghislaine Maxwell, la colaboradora británica del depredador sexual Jeffrey Epstein, condenada a dos décadas de prisión por su papel en la red de abuso de menores, ha enviado un mensaje de doble filo al expresidente Donald Trump. Desde la prisión de mínima seguridad en Bryan, Texas, donde cumple su sentencia, Maxwell solicitó formalmente un indulto presidencial a cambio de lo que su defensa describe como "la versión completa de los hechos".
Una negociación con implicaciones políticas
La petición de clemencia llegó durante su declaración virtual ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, donde Maxwell se acogió a la Quinta Enmienda constitucional para evitar autoincriminarse. Su abogado, David Oscar Markus, declaró públicamente en la red social X: "La Sra. Maxwell está dispuesta a hablar con total franqueza y honestidad si el presidente Trump le concede clemencia".
La declaración contiene una advertencia implícita: la conexión entre Trump y Epstein, el magnate financiero que apareció muerto en circunstancias extrañas en su celda en 2019, sería más profunda de lo que se ha revelado públicamente. Markus añadió: "Solo ella puede ofrecer la versión completa de los hechos. A algunos no les gustará lo que oigan, pero la verdad importa".
Reacción legislativa y escepticismo de las víctimas
El presidente de la Comisión de Supervisión, James Comer, calificó la decisión de Maxwell como "muy decepcionante", señalando que los legisladores tenían numerosas preguntas sobre los crímenes cometidos y los posibles cómplices. Por su parte, los demócratas de la comisión acusaron a Maxwell de intentar obtener clemencia mediante su negativa a testificar.
Representantes como Melanie Stansbury afirmaron: "No permitiremos que este silencio prevalezca", mientras Robert García destacó que Maxwell "no respondió preguntas ni proporcionó información sobre los hombres que violaron y traficaron con mujeres y niñas".
Las víctimas exigen cautela máxima
Un grupo de víctimas de Epstein, incluyendo familiares de Virginia Giuffre -quien se quitó la vida el año pasado después de denunciar abusos por parte del expríncipe Andrés- instó a la Comisión a tratar el testimonio de Maxwell "con el máximo escepticismo". En una carta conjunta, advirtieron:
- Maxwell ha mentido bajo juramento en el pasado
- Se ha negado sistemáticamente a identificar a los hombres poderosos involucrados en la red de tráfico sexual
- Su declaración podría convertirse en "otra oportunidad para el engaño en lugar de la verdad"
Los familiares de Giuffre escribieron: "Ghislaine era un monstruo; a menudo era más cruel y despiadada que Epstein. Dicho de otro modo, Epstein era Pinocho y ella Geppetto. Ella era la controladora". La carta añade: "Ghislaine, mereces pasar el resto de tu vida en una celda. Atrapada en una jaula para siempre, igual que atrapaste a tus víctimas".
El papel central de Maxwell en la red criminal
Las víctimas enfatizaron que Maxwell no era una figura secundaria, sino "una arquitecta central e indispensable de la red de tráfico sexual de Jeffrey Epstein". A pesar de su condena, ha evitado cooperar significativamente con las autoridades o proporcionar información completa sobre el alcance real de la red de trata de personas.
Las acusaciones de Virginia Giuffre, fundamentales para exponer la depravación de la operación de Epstein y los personajes influyentes que frecuentaban su círculo, continúan resonando incluso después de su trágica muerte. El caso mantiene su relevancia internacional, especialmente considerando las posibles implicaciones políticas de la información que Maxwell afirma poseer sobre la relación entre Epstein y figuras como Donald Trump.