Jesús Murillo Karam enfrenta pronóstico reservado tras sufrir derrame cerebral
El exprocurador general de la República, Jesús Murillo Karam, se encuentra en estado de salud delicado tras sufrir un derrame cerebral que lo mantiene hospitalizado desde hace más de una semana en un centro médico del sur de la Ciudad de México. Fuentes federales confirmaron que su condición es grave y que el pronóstico médico continúa siendo reservado.
Traslado bajo custodia desde prisión domiciliaria
El exfuncionario, quien enfrenta procesos penales derivados del caso Ayotzinapa, fue trasladado desde su domicilio en Lomas de Chapultepec, donde cumple prisión domiciliaria por razones de salud. El movimiento se realizó bajo estricta custodia y con la notificación correspondiente a la autoridad judicial, manteniendo vigente el esquema de vigilancia establecido por la medida cautelar.
Antecedentes médicos complejos y deterioro cognitivo
Murillo Karam, de 78 años, ha sido sometido a exhaustivos estudios clínicos y valoraciones neurológicas para determinar la magnitud del evento vascular cerebral. El exprocurador presenta antecedentes médicos documentados en audiencias judiciales, que incluyen:
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
- Hipertensión arterial
- Problemas de circulación cerebral
En años recientes, fue intervenido mediante una endarterectomía carotídea, un procedimiento quirúrgico de alto riesgo. Además, en noviembre de 2023, durante una diligencia judicial, su defensa informó que presentaba deterioro cognitivo compatible con demencia y Alzheimer.
Historial de atención médica durante proceso legal
Desde su detención el 19 de agosto de 2022, Murillo Karam ha requerido atención médica especializada en diversos centros de salud, entre los que destacan:
- Instituto Nacional de Cardiología
- Torre Médica de Tepepan
- Hospitales públicos como Xoco, Balbuena y Belisario Domínguez
Proceso penal y medidas cautelares
La Fiscalía General de la República (FGR) mantiene en curso la primera causa penal en su contra, solicitando una pena acumulada de 82 años de prisión por los delitos de tortura, desaparición forzada y contra la administración de la justicia. El 12 de abril de 2024, un juez le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria por razones de salud, aunque en noviembre del mismo año un tribunal federal rechazó otorgarle la libertad provisional.
Hasta antes de esta crisis médica, el ex procurador permanecía bajo resguardo en su vivienda, cumpliendo con las medidas impuestas por la autoridad judicial. Su estado de salud actual representa un nuevo capítulo en el complejo proceso legal que enfrenta por su presunta responsabilidad en los hechos relacionados con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.



