Una profunda fractura interna comienza a evidenciarse en la cúpula de Morena. Miembros destacados del ala dura del partido han manifestado, en reuniones privadas, una creciente inconformidad con la forma de gobernar de la presidenta Claudia Sheinbaum, contrastándola negativamente con la gestión de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Críticas en privado contra Sheinbaum
De acuerdo con testimonios recogidos por el periodista Carlos Loret de Mola en su columna, figuras clave como Andrés "Andy" López Beltrán, Clara Brugada y Jesús Ramírez han externado críticas severas hacia la Mandataria. Los reportes señalan que este sector añora la conducción de López Obrador, de quien aseguran "siempre estaba sereno, calmado, con las cosas bajo control", destacando su buen trato hacia colaboradores.
Acusaciones de maltrato y tensión en el gabinete
El descontento radica en que "se ha normalizado en Sheinbaum un estilo de mando basado en el maltrato, gritos, groserías, reacciones viscerales y descalificaciones en público". Los testimonios indican que los encuentros de trabajo con la Mandataria se han vuelto impredecibles, dependiendo de su humor. Al menos tres altos funcionarios han confrontado directamente a Sheinbaum: el general Ricardo Trevilla (Sedena), Marcelo Ebrard (Economía) y Clara Brugada (jefa de Gobierno de CDMX).
Los frentes de poder que desafían a la Presidenta
El conflicto interno perfila una disputa por cuotas de poder y autonomía política. El bloque duro mantiene posiciones estratégicas: Adán Augusto López controla el Senado; Andy López Beltrán mantiene una red de operadores en áreas de contratos; Ricardo Monreal domina la Cámara de Diputados; Jesús Ramírez influye en las conferencias matutinas; y Clara Brugada resguarda el control político de la CDMX. Este bloque ha actuado en contra de directrices presidenciales "prácticamente sin consecuencias", consolidando una guerra intestina en el partido oficialista.



