La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reveló este viernes que la entrega a Estados Unidos del piloto que transportó a Ismael “El Mayo” Zambada García en julio de 2024 no fue una decisión unilateral, sino resultado de una evaluación del Consejo de Seguridad Nacional. El organismo determinó su traslado junto con otros 91 delincuentes de alto impacto.
Detalles del caso del piloto
El piloto, cuyo nombre no ha sido revelado, fue deportado a México tras el polémico vuelo que culminó con la captura del exlíder del Cártel de Sinaloa. La Fiscalía General de la República (FGR) informó que una vez en territorio nacional fue detenido por posesión de armas, y posteriormente el gobierno mexicano lo entregó a las autoridades estadounidenses.
“Quien decide los envíos a Estados Unidos es el Consejo de Seguridad Nacional y ellos hicieron las evaluaciones de cada una de estas personas. Ya la Fiscalía o el propio gabinete de seguridad pueden explicar en particular sobre este piloto”, puntualizó Sheinbaum.
Investigación de la FGR al FBI
El tema resurge en medio de tensiones diplomáticas. La FGR investiga la probable participación del FBI en el presunto secuestro de Zambada, operación de la cual el gobierno mexicano no fue notificado. Sheinbaum afirmó: “Las operaciones que se realizan en nuestro país solamente las pueden hacer las instituciones mexicanas. No puede haber participación por parte de agentes o de personal de las agencias o instituciones del gobierno de Estados Unidos porque, finalmente, se cede soberanía”.
La mandataria recordó que los agentes extranjeros en México deben enviar un informe mensual y no tienen autorización para ejecutar operaciones tácticas como el traslado de capos. Permitir operaciones no autorizadas del gobierno estadounidense equivale a ceder soberanía, recalcó.
Contradicciones de EU y violencia en Sinaloa
El arresto de “El Mayo” en El Paso, Texas, tras presuntamente ser engañado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán, destapó lo que Sheinbaum califica como “contradicciones” en el discurso de Estados Unidos. En una carta, Zambada denunció haber sido engañado por su ahijado para acudir a una reunión donde ambos tomaron dicho avión.
La presidenta cuestionó las distintas versiones norteamericanas: primero aseguraron que los narcotraficantes llegaron por su cuenta a la frontera, y después se reveló que el FBI presuntamente facilitó una avioneta en la periferia “como si fuera una operación”.
Esta operación, catalogada por el gobierno de México como una injerencia sin aviso, tuvo consecuencias mortales. La traición y captura fracturó al Cártel de Sinaloa, desatando una severa ola de violencia en el estado. “Se provoca un conflicto al interior del cártel de Sinaloa por la traición de un miembro a otro, a través de lo que presumimos fue una injerencia en nuestro país sin información al gobierno mexicano”, dijo la presidenta, y afirmó que el trabajo conjunto y transparente entre ambos países es la única vía efectiva para combatir el crimen organizado.



