Un grupo de empresarios del sector de bebidas alcohólicas en México ha propuesto modificar la forma en que se calcula el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para el tequila y otras bebidas. La iniciativa busca que el impuesto se base en el contenido de alcohol puro (grado alcohólico) en lugar del precio de venta, como ocurre actualmente. Según los promotores, el sistema vigente genera inequidades, ya que una botella de mayor valor puede pagar más impuestos que una de menor precio, incluso si ambas contienen cantidades similares de etanol.
La propuesta, respaldada por datos de fuentes como ENCODAT 2025, Euromonitor e INEGI, argumenta que el impacto del alcohol en la salud depende de la cantidad de etanol consumida, no del costo del producto. Por ello, consideran que gravar según el contenido alcohólico sería más justo y eficiente. El debate incluye a todas las categorías de bebidas, desde cerveza hasta destilados como tequila y mezcal.
En el mercado mexicano, la cerveza domina con el 93.9% del volumen total de bebidas alcohólicas, de la cual el 98.9% es producción industrial. En destilados, el tequila representa el 25.1% del volumen, mientras que el mezcal apenas alcanza el 1.7%. Los empresarios señalan que el sistema actual afecta desproporcionadamente a pequeños productores artesanales, cuyos productos suelen tener precios más altos.
La propuesta también se apoya en el concepto de “trago estándar”, definido en la NOM-142-SSA1/SCFI-2014, que permite comparar bebidas según su contenido de alcohol puro. Por ejemplo, una cerveza de 330 ml al 5% y una copa de vino de 140 ml al 12% contienen aproximadamente 16 ml de etanol cada una. Los empresarios sostienen que el sistema fiscal debería reflejar esta realidad.
El cambio propuesto no eliminaría las diferencias culturales entre bebidas, pero sí buscaría alinear la recaudación con el consumo real de alcohol. La discusión continúa en foros legislativos y empresariales, con miras a una posible reforma fiscal.



