Estados Unidos e Israel han atacado simultáneamente a Irán, pero a medida que la guerra entra en su tercera semana, se hacen evidentes diferencias en sus objetivos. Daniel Shapiro, exembajador de EE.UU. en Israel y miembro del Atlantic Council, analizó las divergencias en una entrevista con CNN.
Shapiro señaló que ambos países coinciden en debilitar la capacidad de Irán para proyectar poder, incluyendo defensa aérea, misiles balísticos, drones y su armada. También comparten la preocupación por el programa nuclear iraní y evitar que Irán acceda a uranio altamente enriquecido para crear armas nucleares.
Sin embargo, Shapiro destacó que Israel espera que la campaña militar conduzca al fin del régimen iraní, mientras que EE.UU. tiene reservas debido a su historia con guerras de cambio de régimen. El presidente Trump ha sido inconsistente sobre sus objetivos, y una guerra prolongada podría ser costosa para EE.UU. en vidas, recursos y estabilidad global.
Shapiro advirtió que una caída del régimen iraní podría generar caos, guerra civil y flujos migratorios que afectarían a Europa y aliados del Golfo, mientras que Israel estaría satisfecho con ese resultado. La divergencia de intereses podría aumentar con el tiempo, especialmente ante la crisis en el estrecho de Ormuz.



