Sheinbaum enfrenta caos global con temple: 78.1% aprueba su gestión en 2026
Sheinbaum: 78.1% aprueba su gestión ante crisis global en 2026

Presidenta Sheinbaum demuestra fortaleza ante tormenta geopolítica y ataques internos

El inicio del año 2026 ha presentado desafíos extraordinarios para México en el escenario internacional. Las tensiones geopolíticas se han intensificado considerablemente con el regreso de políticas de fuerza unilateral por parte de Estados Unidos, incluyendo operaciones de alto impacto en el hemisferio y amenazas explícitas documentadas en estrategias como la National Defense Strategy NDS 2026.

Un tablero global en reconfiguración

El panorama internacional se ha vuelto particularmente complejo con el colapso de acuerdos nucleares históricos, el endurecimiento de conflictos en múltiples frentes y una reconfiguración del poder global que pone a prueba la soberanía de naciones medianas como México. Esta inestabilidad encuentra eco en intrigas internas que buscan desestabilizar al gobierno.

Entre los desafíos domésticos se encuentran:

  • Filtraciones calculadas de información sensible
  • Campañas de descrédito amplificadas por medios concentrados
  • Intentos constantes de fracturar la unidad política
  • Sabotajes administrativos que buscan convertir ineficiencias en fracasos estructurales

Respuesta metódica y firme de la presidencia

Ante este vendaval de presiones, la presidenta Claudia Sheinbaum no ha recurrido a poses ni victimismo. Su respuesta ha sido sistemática y determinada, manteniendo el rumbo de la Cuarta Transformación sin concesiones sustantivas. La estrategia ha incluido:

  1. Fortalecimiento de la diplomacia activa, incluyendo el impulso para reformar y robustecer a la ONU
  2. Respuestas basadas en datos y hechos ante provocaciones
  3. Preservación de la cohesión del bloque mayoritario que la llevó al poder

Cada mañanera, cada gira presidencial y cada decisión controvertida -desde la reforma judicial hasta el manejo de presiones económicas- revela una convicción inquebrantable: el proyecto transformador no es negociable porque pertenece a millones de mexicanos que lo ven como la única vía realista para reducir desigualdades en un mundo que las agranda.

Gobernar con errores pero sin paralizarse

Las ineficiencias existen, por supuesto. Toda administración las tiene, especialmente en un país con instituciones que arrastran décadas de inercias y resistencias. Lo que distingue a este gobierno es que esas fallas no paralizan la acción ni sirven de excusa para retroceder. Al contrario, se corrigen en marcha, se transparentan y se enfrentan sin caer en la tentación autoritaria ni en la parálisis por miedo al error.

Esa capacidad de absorber golpes sin perder el norte es precisamente lo que la oposición y ciertos centros de poder no logran digerir. Esperaban un colapso rápido del gobierno; en cambio, encuentran a una presidenta que:

  • No se distrae con el ruido mediático
  • No negocia principios por aplausos efímeros
  • Comprende que la verdadera fuerza radica en resistir más tiempo

Una aprobación que refleja respaldo ciudadano

De acuerdo con la más reciente encuesta de FactoMétrica y Reporte Índigo, levantada del 9 al 13 de febrero de 2026, el 78.1% de los mexicanos califica como bueno o muy bueno el desempeño de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Esto representa un ligero aumento respecto al 77.5% registrado en enero, reflejando la solidez de su gestión tras catorce meses en el cargo.

En un mundo donde el cinismo y la resignación ganan terreno, resulta casi anacrónico ver a una mujer científica al frente de un país complejo, enfrentando simultáneamente:

  1. Intrigas palaciegas internas
  2. Presiones externas brutales
  3. Las inercias institucionales de siempre

Y sin embargo, esta realidad persiste. La fortaleza de Sheinbaum no es un don sobrenatural, surge de una convicción profunda, un equipo leal y, sobre todo, de una base social que sigue creyendo que el cambio es posible. Por eso, más allá de simpatías partidistas, hay algo innegable en febrero de 2026: la presidenta Sheinbaum demuestra que se puede gobernar con temple en medio del caos. Y eso, en estos tiempos convulsos, ya constituye un acto de resistencia histórica.

En un entorno internacional que parece diseñado para desgastar a cualquier liderazgo que no se someta al ruido dominante, la presidenta Claudia Sheinbaum exhibe una fortaleza que va más allá de lo personal: representa la resiliencia de un proyecto colectivo que se niega a ser doblegado por presiones internas o externas.