Alí Jamenei: El líder supremo que definió a Irán con mano dura durante 35 años
La muerte de Alí Jamenei, anunciada este sábado por el presidente estadounidense Donald Trump aunque aún no confirmada oficialmente por Irán, marca el fin de una era de más de tres décadas de liderazgo teocrático en la República Islámica. Jamenei, de 86 años, falleció tras dominar completamente la política iraní desde que asumió el poder en 1989, sucediendo al fundador del sistema, el ayatolá Ruholá Jomeiní.
Una vida de supervivencia y represión
Jamenei sobrevivió a numerosas amenazas a lo largo de su vida, comenzando por un atentado en 1981 que le dejó el brazo derecho paralizado. Este ataque, atribuido por las autoridades a un grupo ahora ilegalizado de antiguos aliados de la revolución, fue solo el primero de muchos desafíos que enfrentaría.
Durante sus 35 años al frente del sistema teocrático iraní, Jamenei reprimió brutalmente una serie de protestas que sacudieron al país:
- La movilización estudiantil de 1999
- Las manifestaciones masivas desencadenadas en 2009 por elecciones presidenciales controvertidas
- Una ola de contestación en 2019
- El movimiento "Mujer, Vida, Libertad" de 2022-2023, desencadenado por la muerte de Mahsa Amini
Según varias organizaciones no gubernamentales, la represión de las protestas que sacudieron Irán a comienzos de este año se saldó con miles de muertos.
Confrontación internacional y crisis recientes
Jamenei mantuvo una postura de confrontación constante con lo que denominaba el "Gran Satán" estadounidense y se negó sistemáticamente a reconocer la existencia de Israel. Esta postura radical llevó a Irán a una guerra de 12 días en junio de 2025, provocada por un ataque sin precedentes de Israel que puso de manifiesto la profunda penetración de los servicios de inteligencia israelíes en las estructuras iraníes.
Durante este conflicto, el líder supremo tuvo que esconderse, pero sobrevivió para aparecer posteriormente de manera desafiante ante las nuevas protestas que sacudieron el país. En sus últimos años, Jamenei vivió bajo alta protección debido a la constante amenaza de ataques israelíes o estadounidenses.
Orígenes y ascenso al poder
Nacido en el seno de una familia pobre, hijo de un imán, Jamenei comenzó su activismo político contra el sah Reza Pahlavi, apoyado por Estados Unidos. Esta oposición le valió pasar gran parte de los años 1960 y 1970 en prisión.
Su lealtad al ayatolá Jomeiní fue recompensada en 1980 cuando se le confió la importante tarea de dirigir las oraciones del viernes en Teherán. Un año más tarde, tras el asesinato de Mohammad Alí Rajai, fue elegido presidente, aunque inicialmente no se le consideraba el sucesor natural de su mentor.
El ascenso definitivo al poder ocurrió tras la muerte de Jomeiní, cuando inicialmente rechazó su designación como líder por parte de la Asamblea de Expertos -el máximo órgano clerical de la República Islámica- antes de que los religiosos se levantaran para ratificar su nombramiento en un episodio que se hizo famoso.
Control absoluto y legado
Desde su designación como líder supremo, Jamenei nunca permitió que su control sobre el poder disminuyera. Al contrario, reforzó constantemente la ideología radical del sistema iraní. Trabajó con seis presidentes electos, un cargo mucho menos poderoso que el de líder supremo, y aunque en algunos casos se les permitió intentar reformas cautelosas y acercamientos con Occidente, Jamenei siempre se puso finalmente del lado de los partidarios de la línea dura.
Conocido por llevar una vida sencilla y sin lujos, Jamenei nunca salió de Irán desde que asumió el poder, siguiendo el ejemplo de Jomeiní. Su último viaje conocido al extranjero se remonta a 1989, cuando era presidente, para una visita oficial a Corea del Norte.
Se cree que Jamenei tenía seis hijos, aunque solo uno, Mojtaba, tiene relevancia pública. Mojtaba fue sancionado por Estados Unidos en 2019 y es considerado una de las figuras más poderosas entre bastidores en Irán.
La muerte de Jamenei, descrito por Donald Trump como "una de las personas más malvadas de la historia" en su publicación en Truth Social, deja un vacío de poder en un sistema que él mismo ayudó a consolidar durante más de tres décadas de liderazgo implacable.
