Trump consagra Doctrina Monroe con alianza militar panamericana que excluye a México
Alianza militar panamericana de Trump excluye a México

La Doctrina Monroe resurge con fuerza en Miami mediante pacto militar panamericano

La denominada Doctrina Donroe, la versión resucitada por Donald Trump de la histórica Doctrina Monroe, se consagró definitivamente este fin de semana en Miami mediante un pacto inédito entre Estados Unidos y gran parte de América Latina. Este acuerdo, bautizado como "Escudo de las Américas", está llamado según el presidente estadounidense a "cambiar el rumbo de la historia", pero en la práctica revienta décadas de diplomacia y equilibrio continental.

Una alianza con múltiples dimensiones estratégicas

Mientras las miradas globales se concentraban en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, Trump convocó en secreto y en tiempo récord a doce líderes latinoamericanos para firmar esta alianza militar panamericana destinada oficialmente a derrotar a los cárteles del narcotráfico. Los firmantes autorizan expresamente el uso de la "fuerza letal" estadounidense en la región.

Entre los asistentes destacaron los más fieles trumpistas latinoamericanos:

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  • El argentino Javier Milei
  • El salvadoreño Nayib Bukele
  • El ecuatoriano Daniel Noboa, quien ya había autorizado la presencia militar estadounidense en su país

De hecho, en vísperas de la cumbre de Miami ya se puso en marcha la primera operación militar conjunta entre Estados Unidos y Ecuador para atacar al cártel colombiano Comandos de la Frontera, que operaba en la frontera amazónica.

Exclusión estratégica de México: un movimiento polémico

El Escudo de las Américas no es solamente una alianza militar anticárteles; representa también una alianza política proestadounidense, antiwoke y antiliberal. Sus miembros se comprometen a apoyar candidatos afines en países de la región con gobiernos que resistan la órbita de Washington, o en el caso de regímenes autoritarios como el cubano, a intentar derribarlos.

Esta lógica explica por qué Trump no invitó a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, ni a los presidentes de Brasil y Colombia, Lula da Silva y Gustavo Petro. Bajo el pretexto de que la alianza se creó para destruir cárteles, la decisión de vetar a México resulta particularmente controvertida.

La exclusión de México presenta tres dimensiones problemáticas:

  1. Es absurda porque México no sólo comparte más de tres mil kilómetros de frontera terrestre con Estados Unidos, sino que concentra los cárteles más poderosos. La reciente caída de El Mencho durante un operativo del Ejército mexicano, gracias a inteligencia estadounidense, demuestra que el camino es la cooperación, no la exclusión.
  2. Es peligrosa porque alienta a partidarios de una intervención armada unilateral, cuando en la práctica supondría reventar las relaciones entre dos países condenados a entenderse.
  3. Es preocupante porque los firmantes han otorgado a Trump el cargo de comandante en jefe de toda la región, a sabiendas de su comprobada vocación por acciones militares sin miramientos.

Declaraciones controvertidas y posicionamientos claros

Resulta particularmente llamativo que en la cumbre se escucharan declaraciones como la de la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, quien aseguró que no permitirá que su país se convierta en "otro México", a sabiendas de que el 80% de las armas que usan los cárteles mexicanos proceden de Estados Unidos.

Lo firmado por Trump y los líderes latinoamericanos —todos partidarios de la mano dura— no se parece al intento fallido de George W. Bush de crear un Área de Libre Comercio de las Américas. Representa algo mucho más trascendente y peligroso: una alianza político-militar donde los países de la región pueden contar con Washington si se someten a sus intereses, o de lo contrario, enfrentar represalias mediante chantaje arancelario, embargos o intervenciones militares.

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La postura oficial y las implicaciones geopolíticas

Como aclaró en español la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Natalia Molano, México no tiene la "puerta cerrada" en la coalición militar para combatir a los cárteles, sólo tiene que "alinearse" con la doctrina Trump. "No es ninguna puerta cerrada, es una oportunidad para reconocer a países que desde el primer día de la Administración del presidente Trump se han puesto la camiseta y se han alineado", declaró al ser cuestionada sobre la exclusión de México.

En otras palabras, el problema no es México, sino la presidenta Sheinbaum, sobre quien Trump volvió a decir que "es muy buena persona" y añadió que "tiene una voz hermosa", pero a la que ve impotente para que el país deje de ser "el epicentro de los cárteles".

La reacción de Sheinbaum tampoco ha sido una novedad: volvió a insistir en la necesidad de actuar con "cabeza fría". Sin embargo, con la negociación del T-MEC a la vuelta de la esquina y la creación de esta alianza militar, la presión sobre México se está volviendo cada vez más intensa.

Objetivo estratégico adicional: neutralizar la influencia china

La estrategia de Trump no se limita a forzar a Sheinbaum para que deje de resistirse y autorice una intervención militar estadounidense en México. Tiene un objetivo de mucho más calado y con consecuencias impredecibles: cortar en seco la creciente influencia china en la región y expulsarla.

De momento, Trump ya ha logrado que Panamá retirase a dos empresas chinas la concesión de sus dos principales puertos de contenedores, tras amenazar con quedarse por la fuerza con la soberanía del canal. Falta por ver si China da un paso adelante y desafía al Escudo Americano o se retira, quizá pensando en el provecho que podría sacar de esta situación para avanzar en otros frentes geopolíticos.