Bahrein denuncia ataque iraní a planta desalinizadora en medio de escalada bélica
El gobierno de Bahrein ha acusado formalmente a Irán de perpetrar un ataque contra una de sus plantas desalinizadoras este domingo, un hecho que ha elevado considerablemente los temores sobre la vulnerabilidad de la infraestructura civil en el conflicto que sacude la región. Esta acusación se produce en un contexto de intensificación de las hostilidades, donde el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha prometido ampliar los ataques de su país contra objetivos estadounidenses en todo Oriente Medio, respondiendo así a la campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel.
Conflicto en el Líbano: cifras alarmantes de víctimas infantiles
En paralelo a estos eventos, el ministro de Salud del Líbano informó el domingo que, en el conflicto de la última semana entre Israel y el grupo político y militar Hezbollah, respaldado por Irán, se han registrado 394 muertos. De esta trágica cifra, 83 corresponden a niños, lo que subraya el devastador impacto humanitario de las hostilidades. Israel ha ordenado la evacuación de decenas de miles de libaneses en anticipación a una ofensiva terrestre destinada a erradicar la presencia de Hezbollah en la zona.
La guerra, iniciada con ataques aéreos el 28 de febrero, ha cobrado la vida de al menos 1.230 personas en Irán, más de 300 en el Líbano y alrededor de una docena en Israel, según cifras oficiales. Además, seis soldados estadounidenses han fallecido en el transcurso de las operaciones. Este conflicto ha generado una profunda conmoción en los mercados globales, interrumpido el tráfico aéreo y debilitado significativamente el liderazgo iraní tras cientos de incursiones aéreas israelíes y estadounidenses.
Irán endurece su postura y amenaza con represalias
El presidente Pezeshkian, en declaraciones en video el domingo, adoptó un tono marcadamente beligerante: "Cuando somos atacados, no tenemos más opción que responder. Cuanta más presión nos impongan, más fuerte será naturalmente nuestra respuesta". Estas palabras representan un giro radical respecto a comentarios conciliadores realizados el sábado, donde lamentó las preocupaciones regionales causadas por los ataques iraníes e instó a los estados vecinos a no participar en las acciones de Estados Unidos e Israel.
Sin embargo, los sectores duros del régimen iraní, encabezados por el jefe del poder judicial Gholam Hossein Mohseni-Ejei, contradijeron rápidamente ese mensaje de apaciguamiento. Mohseni-Ejei advirtió en la red social X que los ataques intensos contra objetivos en países de la región continuarán, señalando que algunas naciones vecinas están siendo utilizadas por el enemigo para agredir a Irán.
Ataques a infraestructura crítica: agua y petróleo en la mira
La acusación de Bahrein sobre el ataque a la planta desalinizadora se produce después de que Irán denunciara que un ataque aéreo estadounidense dañó una instalación similar en la isla de Qeshm, en el estratégico estrecho de Ormuz. Abbas Araghchi, ministro iraní de Exteriores, afirmó que este ataque redujo el suministro de agua para 30 pueblos y advirtió que Estados Unidos ha establecido un peligroso precedente al atacar infraestructura civil esencial.
Las plantas desalinizadoras son vitales para millones de residentes en la región, especialmente en naciones áridas, por lo que estos ataques generan una grave preocupación sobre la seguridad hídrica. Además, Irán reportó que ataques nocturnos israelíes alcanzaron cuatro petroleros de almacenamiento y una terminal de transferencia de petróleo, causando cuatro muertes y generando densas columnas de humo en Teherán que afectaron la calidad del aire.
La Media Luna Roja Iraní informó que aproximadamente 10.000 estructuras civiles, incluyendo viviendas, escuelas e instalaciones médicas, han resultado dañadas en todo el país, y alertó a los residentes de Teherán sobre riesgos de contaminación tóxica y lluvia ácida derivados de los incendios en depósitos de petróleo.
Escalada militar y consecuencias económicas
Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento de Irán, advirtió el domingo que el impacto de la guerra en la industria petrolera se agravará, dificultando tanto la producción como la venta de crudo. Algunos productores regionales, incluidos Irak, ya han reducido su producción ante los riesgos en el estrecho de Ormuz, lo que ha contribuido a la volatilidad en los precios internacionales del petróleo.
Mientras tanto, Israel reanudó temprano el domingo su ofensiva en el Líbano, donde se reportaron 12 nuevas muertes, elevando el total a casi 400. El ejército israelí ha ordenado evacuaciones masivas en amplias zonas del país, incluyendo partes del área de Beirut, en el marco de una campaña que busca erradicar la influencia de Hezbollah. Este grupo, por su parte, ha declarado que tras más de un año de respetar un alto el fuego mientras Israel continuaba sus ataques, su paciencia se ha agotado, dejándole sin otra opción que el enfrentamiento armado.
La situación regional sigue siendo extremadamente volátil, con líderes de Estados Unidos e Israel, Donald Trump y Benjamin Netanyahu, reiterando su compromiso de continuar la campaña militar hasta lograr un cambio en el liderazgo iraní, mientras Irán responde con amenazas de represalias cada vez más amplias.



