EE.UU. captura petrolero venezolano en océano Índico tras persecución desde el Caribe
EE.UU. captura petrolero venezolano en océano Índico

Operación militar estadounidense culmina con captura de petrolero en aguas lejanas

En una demostración de alcance global, fuerzas militares de Estados Unidos interceptaron y abordaron el petrolero Verónica III en el océano Índico, culminando una persecución que inició en el mar Caribe. El buque de bandera panameña intentaba evadir el bloqueo marítimo ordenado por el entonces presidente Donald Trump contra embarcaciones sancionadas vinculadas a Venezuela.

Persecución transoceánica y neutralización

El Departamento de Defensa estadounidense confirmó mediante un mensaje en la red social X que el buque fue seguido "desde el Caribe hasta el océano Índico" antes de ser "neutralizado". La publicación oficial incluyó un video que muestra el abordaje realizado por efectivos estadounidenses desde un helicóptero militar, evidenciando la complejidad operativa de la misión.

Esta acción forma parte del bloqueo decretado en diciembre de 2025, que prohíbe la operación de buques petroleros sancionados que entren o salgan de aguas venezolanas. Al menos nueve barcos han sido incautados desde la implementación de estas medidas, incluyendo el petrolero Aquila II interceptado una semana antes en un procedimiento similar.

Contexto geopolítico y carga estratégica

Según el portal especializado TankersTrackers.com, el Verónica III transportaba aproximadamente 1.9 millones de barriles de petróleo en el momento de su captura. El buque figura en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, relacionadas con operaciones vinculadas a Irán.

Las autoridades estadounidenses estiman que alrededor de 800 buques integran la denominada "flota fantasma", utilizada globalmente para evadir sanciones internacionales, particularmente aquellas relacionadas con el comercio de crudo. La intercepción del Verónica III refuerza la estrategia estadounidense de control marítimo y aplicación extraterritorial de sanciones energéticas.

Escenario venezolano post-Maduro

El petrolero había zarpado de Venezuela el 3 de enero de 2026, fecha en que fuerzas especiales estadounidenses realizaron una incursión en Caracas y capturaron al presidente Nicolás Maduro. Tras estos hechos, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió funciones interinas y ha impulsado una agenda que incluye:

  • Acuerdos petroleros con inversión extranjera
  • Excarcelaciones de presos políticos
  • Reforma del sector energético

Desde la caída de Maduro, Rodríguez ha promovido una reforma petrolera orientada a facilitar inversión extranjera, incluyendo capital estadounidense, lo que ha reconfigurado parcialmente la relación bilateral entre Caracas y Washington, suspendida desde 2019.

Declaraciones de la oposición venezolana

Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich en Alemania, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2025, sostuvo que la caída del "régimen criminal" en Venezuela tendría consecuencias directas en la región.

Machado afirmó que, tras una eventual transición democrática en Venezuela, los gobiernos de Cuba y Nicaragua enfrentarían procesos similares, dado que ambos países mantienen alianzas estratégicas con el chavismo. La opositora reiteró su disposición a regresar a Venezuela y aseguró que prevé una transición "ordenada y pacífica".

Implicaciones estratégicas y mensaje disuasivo

El Departamento de Defensa sostuvo que "negará a los actores ilícitos la libertad de movimiento en el ámbito marítimo", consolidando un mensaje de disuasión frente a redes internacionales de evasión de sanciones. Analistas coinciden en que el endurecimiento del bloqueo podría impactar:

  1. Los flujos energéticos internacionales
  2. Las dinámicas diplomáticas en América Latina y el Caribe
  3. La estabilidad geopolítica regional

Esta operación militar se desarrolla en un escenario de alta volatilidad geopolítica, donde la aplicación extraterritorial de sanciones energéticas marca un precedente significativo en la política exterior estadounidense hacia Venezuela y sus aliados internacionales.