Hamás denuncia cierre de mezquita Al Aqsa por Israel durante Ramadán
Hamás denuncia cierre de Al Aqsa por Israel en Ramadán

Hamás denuncia cierre de mezquita Al Aqsa por autoridades israelíes durante Ramadán

El grupo islamista palestino Hamás emitió un contundente comunicado este domingo para denunciar el cierre por segundo día consecutivo del complejo religioso de Al Aqsa en Jerusalén por parte de las autoridades israelíes. Esta medida se produce en el contexto de la escalada bélica entre Israel e Irán, generando una grave tensión religiosa durante el mes sagrado de Ramadán.

Un ataque contra la libertad de culto

En su declaración oficial, Hamás calificó la decisión israelí como un "grave y flagrante ataque" contra la santidad del recinto sagrado y contra la libertad de culto de los musulmanes. El grupo enfatizó que el cierre impide específicamente las oraciones vespertinas y del Tarawih, prácticas religiosas fundamentales durante el mes de Ramadán que congregan a miles de fieles en el lugar sagrado.

"Esta medida representa una violación directa de nuestros derechos religiosos más básicos", señaló el comunicado de Hamás, que circuló ampliamente en medios palestinos e internacionales. La organización acusó a Israel de utilizar el contexto de seguridad como pretexto para avanzar en sus objetivos políticos sobre los lugares sagrados de Jerusalén.

Plan para control total del recinto sagrado

Hamás afirmó que el cierre forma parte de lo que describió como un plan sistemático de Israel para imponer un "control total sobre el recinto" y consolidar "una nueva realidad por la fuerza". Según la organización, esta estrategia se ejecuta bajo el amparo de pretextos de emergencia que aprovechan situaciones de conflicto regional.

El Comando del Frente Interno, unidad militar israelí encargada de la seguridad civil, había ordenado el sábado el cierre temporal de los lugares sagrados en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Esta decisión afectó no solo al complejo de Al Aqsa, sino también al Santo Sepulcro y al Muro de las Lamentaciones, según confirmaron medios locales israelíes.

Contexto de seguridad y antecedentes del conflicto

Las autoridades israelíes justificaron la medida alegando razones de seguridad tras el ataque con misiles iraníes. La Policía de Israel confirmó este domingo que la ojiva de un misil iraní cayó el sábado en un parque próximo a la puerta de Yafa de la Ciudad Vieja de Jerusalén, específicamente en una zona recreativa utilizada para conciertos y proyecciones cinematográficas.

"La ojiva fue neutralizada y manipulada de forma segura por los equipos de desactivación de bombas del Distrito de Jerusalén", detalló la policía en un comunicado oficial, añadiendo que el artefacto fue trasladado para su posterior análisis en laboratorios especializados de explosivos.

Este no es el primer incidente de este tipo en el conflicto regional. Ya durante la guerra de doce días entre Israel e Irán en junio de 2025 -en la que también participó Estados Unidos-, Israel había limitado severamente el acceso a la Ciudad Vieja de Jerusalén. En aquella ocasión, se apostó una fuerte presencia policial en todas las puertas del recinto histórico, impidiendo el acceso excepto a residentes y algunos periodistas acreditados.

Balance humano del conflicto

Mientras la tensión religiosa se incrementa en Jerusalén, el balance humano del conflicto entre Israel e Irán continúa siendo devastador:

  • Diez personas han perdido la vida en Israel a causa de los ataques iraníes
  • Más de 200 personas han fallecido en la República Islámica de Irán
  • La mayoría de víctimas iraníes (148 personas) perecieron en una escuela femenina de primaria en la localidad de Minab, al sur del país

Esta tragedia humanitaria añade una capa adicional de complejidad a un conflicto que ya mostraba múltiples dimensiones políticas, religiosas y territoriales. La comunidad internacional observa con preocupación cómo las tensiones regionales afectan directamente a la libertad religiosa en uno de los lugares más sagrados para tres religiones monoteístas.

La situación en Al Aqsa representa un punto crítico en las relaciones entre Israel y los palestinos, especialmente durante el mes de Ramadán, cuando la sensibilidad religiosa alcanza su punto máximo. Analistas regionales advierten que estas medidas podrían generar nuevas oleadas de protestas y confrontaciones en los territorios palestinos, exacerbando aún más un conflicto que lleva décadas sin resolverse.